viernes, 16 de junio de 2017

Hola escucha ¿mamá está ahí?

- Hola escucha ¿mamá está ahí?
Corre y dile mamá ven es para ti
- ¡Ah! ¿es la señora de la otra vez?
- Espera, creo que está en el baño y no sé si podrá venir.
- Dile por favor, dile que es importante que te oiga yo.
- Oye ¿tú le has hecho algo a mi mamá?
- Ella me hace siempre señas y me dice suave, muy tenue, muy pero muy bajito al oído:
- Dile que no estoy.
- ¿Quién eres? Y por qué estás tan interesada en mi, pues claramente estoy tratando de dormir mi siesta en los asientos de este avión.
- Ella sonreía así como las cerditas que se revuelcan en el barro mientras juegan en el establo cuando vamos de paseo al campo y Tikhi Thiky se atraviesa como si tuviera sarampión.
- Hey niña, no tengo amigos ¿qué quieres ser cuando seas grande?
- No lo sé, si te aburres ¡qué me importa a mi! Sólo tengo dos añitos.
- ¿Te gusta el colegio? ¿sabes ya leer?
- No puedo hablar con extrañas pensé pero Tichy Thichy insistió en preguntarme.
- ¿Cuál es tu Príncipe Azul favorito?
- El que estoy tratando de ver en mi ipad.
- Dile que triste estoy desde hace seis años los que tu tienes hoy.
- No ¡no! Yo solo tengo dos añitos ¡te dije! ¿tú conoces a mi mamá ella jamás me habló de ti?
- Llora al teléfono, no cuelgues por favor el sonido de mi amor se muere en el auricular pues muy cerca estoy de ti con nuestra voz ¿te gusta el mar?
- Si me gusta mucho bañarme y ya sé nadar, y también busco las conchitas a la orilla del mar.
- Mi vida son ustedes dos.
- Pero si yo nunca te vi.
- ¿Van a misa el día de San Ignacio de Loyola?
- ¡No! La reja está electrificada.
- Es que te quiero recitar esta letanía hoy, ahora que amaneció.
- No me hagas llamar al 911.
- Escucha te voy a leer este pedacito que aparece en esta revista para que aprendas a rezar.
- Usted ¿tiene problemas?
- Llora al teléfono si ella no está, el silencio de mi amor se muere en el auricular. Escúchame no cuelgues por favor que cerca estoy de ti con el murmullo de mi voz ¿pueden venir a misa de las ocho?
- ¿Tan temprano en la madrugada?¿conoce usted el psiquiátrico? Está a la vuelta de la esquina donde se encuentra el open door.
Seriamente pensé con el seño fruncido: ¿cómo consigo que esta tipa tan aburrida deje de hablarme?
Felizmente el milagro sucedió, me hice porom pon ping en mi pañal.
Honestamente después de eso esta señora tan latera no me volvió a interrumpir.
¡Te robé la billetera! –le grité y arranqué hecha polvo con mis pasos pequeñitos.

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