lunes, 1 de febrero de 2016

En mi adolescencia, entre los diez y los trece años, era una joven muy aficionada por ver programas infantiles y juveniles de T.V.

En mi adolescencia, entre los diez y los trece años, era una joven muy aficionada por ver programas infantiles y juveniles de T.V.

Recuerdo, que los días domingo, debía sacrificar NO viendo prácticamente ningún programa de TV, con tal de hacer mi reserva, para ver mi programa predilecto:

Los Vengadores, con la señora Ema Peel.

Mis papás, me tenían restringido este programa, si me veían todo el día domingo 

apegada a  las imágenes de la pantalla, así que mi sacrificio, era quedarme conversando con mis tres abuelitos:

Con la Ita, la Pitita y el Tata, con tal de poder ver actuar a mi actriz favorita Ema Peel.


La admiraba, porque mostraba a través de su actuación, una mujer enérgica, única e irrepetible; una mujer valiente 

desempeñando una actuación que quizás en esa época podría sufrir muchas críticas,

pero al mismo tiempo, ser aplaudida por su éxito ¡con euforia! dado que se presentaba, como una artista con una actuación muy audaz y novedosa para 

esos años, pues su actuación consistía en atacar y defenderse con artes marciales, como el kárate y el yudo de los bandidos; 


además, me fascinaba el tratamiento de su humor inglés junto a Patrick Mc Nee; su ironía, y sobre todo el surrealismo de las escenas; así que valía la pena tanto 


sacrificio de aburrirme (en la medida que me habría gustado estar un millón de veces más viendo dibujitos animados todo el día) pero, en cambio de eso, debía

permanecer  horas de horas, inventando y escuchando historias de mis abuelit@s mientras, comía y saboreaba caramelos


tras caramelo, con tal de ver la infaltable media hora nocturna de la serie más maravillosa que pasó ante mis ojos,


por la pantalla de TV, y que llenaba muchos rincones de mi imaginación, junto a mis innumerables lecturas.

El placer de vivir y sentir el cine, me hacía atravesar mis percepciones hacia el mundo de soñar despierta en el mundo de la fantasía, riquísima.


Esta serie,  se caracterizaba por la versatilidad de su gracia entretenida, divertida y fortalecedora por sus matices de humor y sensualidad de toda índole. 


Era tanto mi interés de NO perderme ningún capítulo, que aunque desgraciadamente la TV en blanco y negro de ese entonces, se encontraba instalada en la pieza de mis papás, 


ellos determinaban que cuando estaba repetida, sencillamente NO la veían, y en mi angustia porque NO me echaran


de su habitación, y NO pudiera ver la serial aunque estuviera repetida, les rogaba que por favor me dejaran verla MUDA


SIN SONIDO mientras, ellos se quedaban dormidos, así que de esa forma, NO me perdí ningún capítulo.

Sufrí mucho el día en que Ema Peel, abandonó las pantallas, lloraba 

en silencio, y me rebelaba molesta al ver que otra actriz aparecía e intervenía  actuando en el lugar irremplazable de Ema Peel y, por ende, de  mi programa favorito. 
 

Recuerdo que tenía muchas ganas de escribirle a Ema Peel pero, NO tenía idea de su dirección, así que escribí: “Domingo Lúcido” que relato a continuación: 


Escrito a la edad de 13 años
Domingo lúcido del dieciocho de mil novecientos 70.
La mamá se fue al "meano" (Médano: fundo de unos parientes) con la Emi, Angela y papá. Yo no fui porque pesaba mucho y porque no cabía...se pasarán fantástico.
Hoy día quería convidar a la Diana a la piscina de La Católica pero, no puedo porque me volveré a Europa mañana a entrenar mi nueva película "Violeta". Se trata de una niña de trece años que se mete en puros líos de familia, Es muy entretenida anda a verla. Parto a las 8 de la mañana para llegar a la madrugada del martes.
Martes 20 del 70.
Me fueron a recibir todos mis amigos de holiwut (nótese, parto a Europa y estoy en "holiwut"). Karol Bakler, no pudo ir porque se quebró una pierna andando en trineo y no se levantará hasta el miércoles (¿¡un sólo día con la pierna quebrada!? ¡qué niña más biónica!)
Todas las amigas de mi club iremos a visitarla en bicicleta...(¿¡para qué si ya estará sana!?)
Sábado 24 de Enero del 70
El miércoles por la mañana, salí a andar en bicicleta cuando antes de subirme en ella, me quedo profundamente dormida...cuando despierto, veo que estoy amarrada de pies a cabeza (¿¡Cómo habrán amarrado mi cabeza!?). Casi me morí de susto, pero luego me tranquilicé porque estaba acompañada por un señor de aproximadamente 37 años y una chiquilla de 25 más o menos, igualmente amarrados. Ella me dijo que era de la policía secreta y, que me habían raptado para pedir recompensa a mister Charles. A ella le habían recomendado buscarme en la ciudad y a otros varios fuera de la capital (¿¡Cómo!? ¿¡Acaso la "chiquilla", no había llegado antes al sitio del suceso!?. En la habitación donde estamos es oscura y fría (¿¡En plena estación veraniega!?).
Mister Charles es un señor de aproximadamente 83 años, no tiene hijos, es viudo y no tiene familiares, mister Charles me quiere mucho, igual como si yo fuera su hija y yo lo quiero igual como si fuera mi padre (¿¡Cómo!? ¿¡soy huérfana entonces!?)
Yo vivo en una pequeña casa en holiwut cerca de mister Charles. Soy artista de T.V. y de cine...pronto seré agente secreta.
Mi jefe se llama Simón Makaleumn, yo soy totalmente secreta secreta; mis escondites favoritos son: debajo de una mesa de vidrio transparente; detrás de un cartel roto; arriba de un techo sin techo; en el fondo de un agua clara; haora que soy espía secreta, no se porqué me pillan tan luego los pillos.

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