domingo, 12 de julio de 2015

Recuerdos de niñez y juventud: Recuerdo que la Adriana Pacheco Matte llegó a Las Teresianas desde Moscú

Recuerdos de niñez y juventud:

Recuerdo que la Adriana Pacheco Matte llegó a Las Teresianas desde Moscú pues, su papá había sido embajador de ese país durante un período presidencial de Frei,

Y en ese país NO había aprendido ni a leer ni a escribir, y ya estábamos en tercera preparatoria,

así que la hicieron quedarse en nuestro curso haciéndose la distraída como que tenía fallas en la vista y por ese motivo, leía en voz alta a duras penas.

Sin embargo, la Adriana era muy despierta y aprendió a leer y a escribir bastante rápido.

La Srta María que era nuestra jefa de curso, nos explicó antes que llegara la Adriana, que no tuviéramos miedo de ella porque era hija del embajador de Rusia,


 Me parecía  tan extraño que dijera algo así, pues la Adriana me parecía una compañera de curso más, y lo más increíble de todo es que nuestra sociedad es como un pañuelo pues, era pariente directa de mi mejor amiga de juventud la Catalina Swiderski Scroggie Matte Alessandri.

Cuando me fui al Saint George’s college, coincidió que la Adriana llegó nuevamente a mi mismo curso,

y con ella estudié matemáticas donde nos cabeceábamos noches enteras resolviendo ejercicios de trigonometría, de álgebra, de geometría.

Y entonces, ella me traía manjar de campo con almendras para despertarme, y siguiéramos estudiando hasta prácticamente la madrugada.

Éramos un equipo bastante estudiosas, y a veces también nos encontrábamos en la casa de la Luz Santelices para profundizar en la prueba de matemáticas,


Pues la Luz venía con conocimientos mucho más avanzados de matemáticas igual que la Trini desde las Ursulinas.

Recuerdo que era muy maldadosa y cazaba moscas y se las daba a los pescaditos del acuario,

y la Luz se molestaba muchísimo y, yo era tan inconsciente que no paraba de trasgredir dándole cochinaditas a sus pescados

y mientras estudiábamos matemáticas con la Adriana y ella, jugábamos al cachipúm de cual bolsa de manjar

que la Adriana comercializaba entre sus amistades y sus parientes la abriríamos para devorarlos.

Mientras la Trini pololeaba con Chirulo, a un par de cuadras de ahí y, siempre la pasábamos a visitar,

y el papá de la Trini me tiraba sus corridos y a mi me provocaba  mucha timidez y me avergonzaba a más no joder, porque todo lo pasaba como si fuera algo gracioso, lo que a mi me daba una vergüenza espantosa.


Lo mismo me ocurría  en casa de la Adriana donde su hermano mayor, que no recuerdo cómo se llamaba, me acosaba en las escaleras y a mi me daba muchísima vergüenza.

En casa de la Adriana, siempre me daba mucha timidez y vergüenza porque tenían un gran candelabro al centro de la mesa,

 y cuando su papá me interrogaba, creo que me colocaba roja colorada.

Tenían prohibido hablar de política en la mesa, así que jamás escuché ni una sola palabra con respecto al país en su casa.

Con la Adriana, salíamos a pasear en patines en días de lluvia, y nos quedábamos completamente embarradas de pies a cabeza, pues lo que más nos gustaba era pasar por los charcos de barro.

Con la Adriana, la Catalina, la Tere Boetsch, la Verónica Penna fuimos a acampar a Cachagua a casa de la Loreto Sanchez Stümmer

Y allí hacíamos travesuras y nos fuimos a colocar con los sacos de dormir a la calle, también fuimos a los cerros cachagüinos,

y con una tapa de cartón nos resbalábamos cerro abajo hasta llegar a la planicie riéndonos a carcajadas de nuestras travesuras.

En otra ocasión que fuimos a Cachagua, con la Catalina jugábamos a que éramos bandidas piratas,

y con una linterna entramos a las casas y encontramos tarritos en conserva y los abríamos y los comíamos.

Era nuestro gran botín, y sentirnos malas malas también.

Con la Adriana nos juntábamos todos los Sábados, para ir a hacer deporte en las Teresianas, nos gustaba el Salto Alto sobretodo, el salto largo, los cien metros planos etc.

Éramos ambas muy deportistas, incluso programamos una salida a Lo Curro  en bicicleta con la Tere Boetsh y varias amigas más.

En las Teresianas fui siempre líder en cuanto a invitar a todo el curso en forma constante en los recreos a jugar a las quemaditas, allí jugaba con la Sylvia Pozo,

con la Verónica Penna, con la Maria Soledad Webb, con la Tere Di Girolamo hermana de la Claudia, con la Angélica Olave, con la Soledad Marín, con la Ximena Román.

Recuerdo que con la Ximena Román, íbamos a molestar a una niña de los cursos superiores, a decirle tonteras como “gordis” y sacarle los choros del canasto

Hasta que un buen día nos persiguió junto a otra amiga de ella y nos sacó
¡la cresta!

Y nos fuimos a refugiar al baño más asustadas que loro en el alambre.
¡Nunca más la molestamos!

Es más, después nosotras teníamos que arrancar de ellas, corriendo a refugiarnos en la sala de clases corriendo entremedio de las sillas y las mesas.

Una vez en un recreo agarré una manguera muy gruesa en verano, y apunté con ella al segundo piso, y mojé a todas las que estaban sujetas a la baranda.

Esa vez, no me expulsaron, me expulsaron mucho tiempo después por revoltosa,

pues se nos ocurría cada cosa como reventar peorrillas en la sala de clases, así que cuando llegaba la profe teníamos que salir todas para afuera asfixiadas cof cof cof

Lo malo fue que una de nuestras compañeras se desmayó, no recuerdo su nombre.

Era tal mi pasión por el atletismo, que la Ximena Garrido, me vendió sus zapatillas de clavo, pero yo era tan desubicada que no tenía cómo pagárselas, y la Ximena era muy seria y muy dura,

Me cateteó y me cateteó por meses, y yo que no quería soltar nunca las zapatillas y más encima no tenía idea cómo había que pagárselas


pues, mis papás me daban moneditas de pesos y esas zapatillas costaban un dineral inaccesibles para mis bolsillitos de gadapatita.

2 comentarios:

  1. “Soy la Capitana”

    Nadie me diga qué tengo que hacer
    Ya tomé el timón de esta barquichuela
    Que por un resbalón casi pude perderla
    E iba a la deriva por mares y tormentas.

    Tomo las riendas de este timonel
    Que nadie me detenga si avanzo con él.

    Tú NO me digas qué tengo que hacer
    En esta barquichuela que es de papel
    Me lleva en la tormenta NO me pienso caer.

    Guiando el timón de esta barquichuela
    Casi me caigo déjenme caer
    Porque sé que sóla me levantaré.

    Cruzo el mar también la cordillera
    NO piensen mal de esta barquichuela.

    Nunca me digan que NO cruzaré
    En esta barquichuela también me la podré.

    Soy la capitana de este velero
    Ni un coronel me baja tan luego.

    Aunque digan que NO sigo el trayecto
    Hacia la LUZ de luna que brilla a lo lejos.

    Voy en carrusel en este velero
    Dentro de esta nave que es mi consuelo
    Siento a mis niñas en sus asientos
    Dando vueltas y vueltas como carnero.

    Sus manitos toman las riendas de su caballo
    que sigue jugando en su carrusel
    trotando veloz por el sendero
    galopando por las nubes del aguacero.

    Recen por mi al Eterno Padre
    Para que mi barca nunca naufrague.

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  2. “Soy la Capitana”

    Nadie me diga qué tengo que hacer
    Ya tomé el timón de esta barquichuela
    Que por un resbalón casi pude perderla
    E iba a la deriva por mares y tormentas.

    Tomo las riendas de este timonel
    Que nadie me detenga si avanzo con él.

    Tú NO me digas qué tengo que hacer
    En esta barquichuela que es de papel
    Me lleva en la tormenta NO me pienso caer.

    Guiando el timón de esta barquichuela
    Casi me caigo déjenme caer
    Porque sé que sóla me levantaré.

    Cruzo el mar también la cordillera
    NO piensen mal de esta barquichuela.

    Nunca me digan que NO cruzaré
    En esta barquichuela también me la podré.

    Soy la capitana de este velero
    Ni un coronel me baja tan luego.

    Aunque digan que NO sigo el trayecto
    Hacia la LUZ de luna que brilla a lo lejos.

    Voy en carrusel en este velero
    Dentro de esta nave que es mi consuelo
    Siento a mis niñas en sus asientos
    Dando vueltas y vueltas como carnero.

    Sus manitos toman las riendas de su caballo
    que sigue jugando en su carrusel
    trotando veloz por el sendero
    galopando por las nubes del aguacero.

    Recen por mi al Eterno Padre
    Para que mi barca nunca naufrague.

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