domingo, 16 de noviembre de 2014

Recuerdo que cuando niña pequeña, iba a la casa de mi mejor amiga Pilar

Parte I
Recuerdo que cuando niña pequeña, iba a la casa de mi mejor amiga Pilar, que vivía en mi barrio, y además íbamos en el mismo curso en Las Ursulinas; pocos años después, se trasladó a una mansión en Las Tranqueras del barrio Alto de Santiago, donde recién se estaban construyendo casas enoormeees.

Como todas las niñas de nuestra edad, nos gustaba hacer amistad con las vecinitas del barrio de la misma edad nuestra, así que nos hicimos amigas de la Coty, que era un poco menor que nosotras;

Un día nos invitó a su casa a columpiarnos, y mientras lo hacíamos al vaivén del columpio que se balanceaba, su papá venía y hacía detener nuestro vuelo, y recuerdo que me levantaba tocando mi potito para sacarme del asiento de madera.

Sentía una sensación de tanta extrañeza, de tanta vergüenza, que me perturbaba los sentidos de NO saber cómo detener esta invasión a mi cuerpo infantil.

Se lo comenté a mi amiguita Pilar, ya que era mi mejor amiga y le tenía suficiente confianza, y también se lo comenté a la Coty que era la hija de este ser anormal, y nos respondió:
-Siempre lo hace así, a mi me toma siempre de la misma manera.

Ambas sentimos la “extrañeza” de este papá raro, sin embargo, con Pilar, nos entusiasmaba poder columpiarnos, y el impulso de querer ir a su casa, era ¡inevitable!

Así que entre las dos, ideamos un plan para que no nos pusiera encima las manos que registraban nuestros respectivos potitos, las manoplas horrendas asquerosas, del papá de la Coty que nos repugnaban.

Pero ¡NO hubo caso!

Cuento corto:
Pilar le contó a su mamá, y nos prohibieron juntarnos con la Coty, y además fue a hablar con la mamá de la niña para contarle lo que estaba sucediendo.

Otra experiencia extraña que tuvimos con la Pilar, fue cuando fuimos a los almacenes del barrio a comprar dulces, y al regreso

nos llamó un tipo de un auto muy elegante, y cuando nos acercamos inocentemente a saber que era lo que quería, nos mostró una poronga del porte de un camello.

Salimos tropezándonos, corriendo corriendo pero al mismo tiempo, con parálisis de horror como témpanos de hielo, que nos hacía sentir que corríamos en cámara lenta, era como una sensación de pánico escénico monstruoso, tanto así como las corridas de mano asquerosas en las micros,

a diferencia, que en las micros me podía defender con mi bolsón de cuero, cuando me colocaban la cochinada por la espalda, o apretaban contra mi brazo ¡a propósito!
Más de alguna vez, lancé mis buenos combos atravesados a destajo.
Parte II
En la adolescencia, también sufrí acosos sexuales:
Recuerdo una vez que salí con mi prima Claudia de su casa, como a los doce años, a buscar la dirección de un pololo que me encantaba, y al cual dibujaba con su nombre en el pizarrón del colegio encerrado en un tremendo corazón, contándole a todas mis compañeras de curso, que Juan Ramón era el Amor de mi Vida.

Cuando caminábamos por la vereda hacia Tobalaba, con mi bicicleta tomada de las manillas con mis manos, me acuerdo que íbamos en short porque era verano,

nos salió un tipo extraño con cara de degenerado que no se la podía, pero que en esas milésimas de segundo, NO nos dimos cuenta mi prima y yo, y le preguntamos si conocía la dirección de Juan Ramón. Nos respondió que sí y que además conocía personalmente a Juan Ramón.

Entrando en confianza, este ser asqueroso repulsivo, comenzó a acariciar mis muslos, y mi reacción fue de quedarme quieta paralizada total como un poste,

no podía mover ni un solo cabello de mi frente angustiada, ni mis pies podían arrancar de sus manos inmundas, sintiendo una vergüenza jamás experimentada, hasta que mi prima Claudia cortó el embrujo, y arrancamos como pudimos zafándonos del pervertido,

y continuamos camino con la rapidez de un rayo, atemorizadas de esa cosa extraña, de esa especie brutal de humo saco del kuko grosera anómala repulsiva.

Regresamos a casa, y se lo contamos a su mamá.

Ella entonces, nos aconsejó que:
-       Jamás habláramos con NINGÚN EXTRAÑO en la calle.
En otra ocasión, fui al cumpleaños de mi prima Manuela, y nos pusimos a jugar en el condominio. De repente, salió un conserje entre las escaleras, y me pellizcó los pezones de mis pechuguitas recién creciendo y me dijo:

-       ¡Qué grandes las tienes!
Recuerdo, una mezcla de sensaciones de asco con repugnancia a vómito repulsivo, y una enoormee pero enooormee vergüenza,  como una montaña infranqueable de pudor pues, guardé el secreto toda mi vida; fue demasiado la humillación.

Otro recuerdo que tengo, es cuando tenía alrededor de trece años, me vinieron a buscar los mellizos junto a su amigo inseparable Esteban, para que  compitiéramos en una carrera hasta la esquina de mi casa de Los Navegantes, donde yo viví toda mi infancia y adolescencia,

Corrí entusiasmada los cien metros planos, y a mi regreso comenzaron a manosearme y meterme mano por donde les cupo, mientras yo me defendía golpeándolos y zafándome de ellos como podía.

Entré a mi casa, me senté en un piso de la cocina, y fue tanta mi rabia, que me largué a llorar en silencio, avergonzada de haber caído en una trampa tan burda, sin decirle nada a nadie.

Entonces, me encerré en mi habitación por mucho tiempo, años, sólo a leer libros y más libros, y a olvidarme de todos los amigos.

Cerré mis puertas para todos ellos, hasta que cumplí 15 años, y se me declaró Günter a las orillas del mar en Cachagua, donde nos conocimos jugando con las olas;

haciendo playita con unas tablas de plumavit; sonriéndonos con nuestros labios, y los guiños de nuestros ojos.
Entramos juntos ese mismo año al regresar de vacaciones al Saint Georges college.
Parte III
En mi edad adulta, también he tenido acosos sexuales:
Rodolfo, un amigo que quería mucho pero nada más que como amigo, cada cierto tiempo, me proponía pololear con él;

un día de imprevisto, me hizo la encerrona en una bodega de un edificio en el barrio alto, manoseándome todo mi cuerpo en forma grotesca en fracción de segundos.

Me zafé de él, y discutí subiéndolo y bajándolo por el atropello sexual que había sido objeto.
¡Nunca más lo volví a ver!

En otra ocasión tenía una amiga que me invitó a su discoteca que recién inauguraba, y me empezó a servir un trago que se llama: “Primavera”; fueron tantas “Primaveras” que se me empezaron a calentar los motores, y bailé muy apretadita con un joven que había conocido en una residencial universitaria en München, Alemania;

al terminar la noche, me ofreció llevarme a mi casa, sin embargo, se detuvo en una casa, y me invitó a entrar, recuerdo que me sentía tremendamente mareada,

NO tenía idea porqué entraba junto a él a esa casa desconocida, y luego a esa habitación, y después, encontrarme con él encima del colchón de la cama de dos plazas, forcejeando con mis brazos y mis manos para que el infeliz NO me violara.

Lo convencí conversando con él, mientras lo sujetaba diciéndole:
Si NO te detienes, nunca más en la vida nos volveremos a ver.

Este episodio duró horas, controlando su pretensión de abusar conmigo, mientras forcejeábamos, él para abusar sexualmente de mi, y yo para detener este impulso atropellador pidiéndole a diosito que me diera sabiduría en esos momentos tan angustiosos.

Le prometí el oro y el moro a este pobre infeliz:
De que nos volveríamos a ver, y que podríamos ponernos a pololear, confundiéndolo para que me soltara.
Afortunadamente, nunca más lo volví a ver en mi vida, y me cuidé siempre de NO verlo a la salida de mi casa, dispuesta a llamar de inmediato a los pakos si lo llegaba a ver aparecer.

Sin embargo, puedo también señalar, que en el tiempo que estuve casada con mi ex marido, este abusaba sexualmente de mi forzándome, SIN mi consentimiento, pero al ser mi marido, existía una cierta condescendencia permisiva;

abusaba de mi cuando yo no tenía ninguna intención de hacer el Amor con él, pero extrañamente me dejaba caliente, entonces yo sólo quería sentir mi cuerpo con mis propias manos,

y él me lo impedía a la fuerza, argumentando que si NO había querido hacer el Amor con él, entonces NO tenía porqué gozar de mi propio cuerpo, que además eso NO estaba permitido para su moral y sus buenas costumbres; que ese derecho a gozar de su cuerpo una mujer era una aberración.

Entonces, la única solución, era hacerlo a hurtadillas, porque yo NO estaba ni ahí con su moral y sus buenas costumbres; así que me aguantaba  hasta que él desapareciera del horizonte.

Parte IV
¿A qué viene todo esto que estoy relatando en esta página?
A que la pornografía, intensifica los malos hábitos de atropello y abuso sexual a la dignidad de los seres más desprotegidos de este Flanetha, porque distorsiona la mente de los individuos, y más aún de los degenerados pervertidos que abundan en este globo terráqueo;

Que gustan sobajear la tula con monas piluchas, y si es una mona que tenga prestigio en el ambiente cultural, o líder de lo que sea, y que aparezca en pantalla, más perversa va a ser su obsesión e intenso su acto delictivo sexual contra un niño o una niña o una mujer indefensa;

Pues su manera obsesiva de ver posturas pretensiosas grotescas, sobre todo en mujeres de la elite social, que se prestan para hacer el ridículo, olvidándose por completo de su honor; de su orgullo; de su sensibilidad; de su intuición;

de su capacidad de diálogo amoroso; de su capacidad de reflexión crítica analítica tierno, versátil. De su SER de niña inocente, de su SER de niña ingenua; de su SED de Amar y ser amada; de su SER de niña virginal;

digo “virginal” porque al saber reciclarnos con profundidad de campo, volvemos a ser vírgenes; pues, es como vivir dentro de nuestras vidas ¡varias vidas! Aunque parezca insólito, donde somos capaces a través de la reflexión profunda analítica introspectiva, volver a NACER;

a deshacernos del traje de Espíritu Viejo, y mudarnos con otro traje de Espíritu Nuevo:
Alegre, Feliz, Gracioso, Contento; mudarnos con un cuerpo NUEVO rejuvenecido en años por dentro y por fuera en nuestro aspecto físico,

olvidándonos de nuestro pasado tormentoso, para reiniciar una nueva VIDA con la sonrisa en nuestros ojos, y los cascabeleos de nuestras carcajadas al sentir que se nos presenta una nueva Esperanza de SER siendo personas VIVAS.












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