lunes, 9 de junio de 2014

¿Existen poderes fácticos dentro de nuestras propias familias?

¿Existen poderes fácticos dentro de nuestras propias familias?

Precisamente esta encrucijada me gatilla hoy para escribir lo siguiente:
Los medios de comunicación televisivos, llegan a una masa de telespectadores, por lo tanto, es de suma importancia observar bien lo que se está planteando desde todas las perspectivas, pues puede traer consecuencias graves en la psiquis de algunas personas, sobretodo de la juventud, con la cual es tan difícil establecer un diálogo expedito cuando se trata de nuestr@s propios hij@s, no sólo en la adolescencia sino, más aún, cuando ya están en edad adulta.

Los medios de comunicación a su vez, manejan un tráfico de influencia del cual a veces tampoco están tan conscientes, pues los seres humanos NO somos perfectos, NO somos dioses, sólo somos hij@s de Dios; donde su manifestación sobrepasa en sus influjos que ejercen sobre una juventud que los idolatra; a su vez la presión del ambiente, es tan poderosa que es capaz de dañar el prestigio de una persona, cuando se echa a correr la bola con chismes baratos o, que parten desde los mismos poderes fácticos con el firme propósito de dañar a una persona, ya sea por envidia, por discriminación; por celos profesionales.

Una pequeña bola de nieve, se puede transformar en una enorme pelota, si no se le coloca atajo a tiempo; por este motivo es de suma importancia de tener medios comunicacionales donde puedan plantearse las interrogantes, y dar respuesta a cualquier distorsión que surja de manera transparente frente a un público que agreda sin conocimiento de causa o, se inmiscuya en la vida privada de quienes dan la cara a través de la pantalla.

Esta sociedad, al estar coartada de entregar en forma relajada, la verdadera verdad de los hechos:

el porqué, el cómo, el cuándo, hace que los televidentes perdamos no solo interés, sino credibilidad en los trabajos periodísticos que se nos muestran a través de la pantalla; pues detrás de las bambalinas se encuentra el lobo feroz, manejándolo todo a su antojo, y escondiendo lo fundamental; por lo tanto, apenas el o la periodista, puede pasar en forma disimulada, para dejar entrever a su público telespectador, lo que está ocurriendo.

Lo lamentable de todo esto, que el ejercicio de su profesión se desprestigia, por lo tanto, urge poner orden y, quién mejor que nadie que la Caperucita Roja que va con su canastita de flores, a casa de su abuelita, donde descubre que el lobo feroz se ha tragado a su abuelita.

La Caperucita Roja encuentra la solución: saca sus tijeras, y le hace el tajo abierto al lobo feroz y, así logra rescatar a la abuelita de un solo paraguazo.

Por ejemplo observo a mi hija Amalia, influenciada por los medios comunicacionales, donde falta profundizar todas las aristas de un determinado hecho transmitido en forma puntual;

una retroalimentación con el público televidente que pueda llevar a cabo un análisis crítico, en la que se pueda corregir si se ha cometido cualquier error en la información que se entrega;

así se pueden flexibilizar y dar a conocer con amplitud de criterio, y corregir los detalles de la información sin necesidad de ser coartados sus conocimientos, a la manera que la inquisición en pleno siglo XXI gusta de ejercer su poder despótico entre cuatro paredes sesgadas de criterio minúsculo.

A mi me sucede, que aunque mi hija ya es mayor de edad, siempre sigue siendo mi “niña” para mis ojos de mamá; entonces hoy me encuentro con la sorpresa, que está empezando a hacer una dieta que me huele a la dieta Twilly, la modelo bulímica; moda decadente que usan los poderes fácticos de la avaricia misógina mezquina, para desprestigiar a las mujeres; poderes fácticos encargados de confeccionar adefesios en varias ocasiones:
ropajes y peinados siúticos, rimbombantes y extravagantes, para mostrar modelos raquíticas, o hacer creer que son más personas por disfrazarse de esa manera; donde su estética es placentera para los imbéciles idiotizados del sistema mercantilista; pero NO para alguien que admira el ARTE del vestuario, y de la excelencia al admirar la belleza de una mujer con gusto, de acuerdo a lo que ella ES como SER de Cuerpo y Alma; donde se muestre el mapa de los riachuelos, los bosques que circundan el paisaje de los pájaros en sus labios; las cascadas que caen resbalando gota a gota por sus mejillas, en su lenguaje desde los siglos  transparentes de sus ojos.

Bueno, mi hija, que ya es mayor de edad, está empezando a hacer una dieta de adelgazamiento extremo, suprimiendo en forma descabellada, alimentos que cree que son perniciosos para su salud, y que la van a hacer “engordar”. Casi me caí de espalda cuando llegó con su famosa dieta en las manos; pensé para mis adentros: “marulla marulla que le dé hambrita” y, fui al supermercado y compré una gran barra de chocolate chucu chucu corre el tren y, se lo puse sobre la mesa del comedor y…¡nada! No quiso probar ni un solo pichintún de migaja.

Al mismo tiempo, no la puedo contradecir porque sino, me lanza la caballería encima ¡hija de tigresa me tenía que salir!

¡de tal palo tal astilla!

Y, por último: en casa de palo cuchilla de herrera.

Además, en lo personal, como intelectual o como mamá, una pierde el norte de cómo dialogar dentro de su propia familia mientras, en forma absurda, estoy más preocupada de salvar al Planeta de la debacle que se avecina con la BUJA pirómana Piruja Pilón, al mando del buque Marepoto grado Sunami y, de sus convivientes naziudiezz atti, mimetizados en la apatía de esa repulsiva
inercia de larva inactiva, que la llaman por sus características vulgares:  
ordinariez de papadesabrida avinagrada, quien coludido con el moribundo nicajudas llamado el común y corriente izcariote, arman y desarman con sus estropajos en hilachas, la estafa de los siglos, dando a conocer con enorme desparpajo, sus pretenciosos nombramientos, y pavoneándose por ende, con sus ínfulas mediocres, buscando aplausómetros entre un público ansioso de idolatrar fierro retorcido como minúsculos reyezuelos.

Entonces, continuando con mi reflexión anterior, me cuesta concentrarme, en una hija que ya es adulta, para explicarle que si quiere adelgazar, cierre un poquito más la boca, para que se le achique el estómago pero, alimentándose con alimentos balanceados, que NO entorpezcan el normal funcionamiento de su metabolismo, porque de lo contrario, está muy presente en nuestra sociedad, el fanatismo de perseguir ídolos, mientras NO se ABRA la CENSURA del cual somos objeto, a causa de los hipócritas repugnantes peínes asquerosos del cara’e cerdo papabonifacio el destripador.

Con el perdón de los cerditos exquisitamente tiernos, que saben utilizar su inteligencia animal; con esa ternura más impresionante que el mismo sol, y que jamás un ser humano halla podido admirar tanta belleza ante sus atributos de chanchitos juguetones revolcándose graciosos en el barro.

Entonces, al perseguir ídol@s, NO aprenden a discernir entre lo que está bien hecho, de lo que está mal.

Por ejemplo:

Cuando me cambié a vivir a La Florida, mi hija se separó  de su pareja, y se vino a vivir conmigo.
Al principio pensé: ¡qué rico! Mi hija devuelta a casa, aunque me dolió bastante su separación pero era su decisión autónoma, independiente a mi jurisdicción como mamá.

Sin embargo, su comportamiento, fue creciendo en hostilidad conmigo, pensé:
¿será porque está recién separada?
Lo dejé pasar, pero llegó el momento que choqué la nariz contra el ventanal del vendaval, y a sugerencia entonces de una amiga, realicé la primera estrategia que consistía en lo siguiente:

Sacar todo lo habido y por haber de mi closet, y de los cajones de mi cómoda, e hice una maleta dispuesta a partir en cualquier momento al extranjero,

pensando también que la BUJA pirómana Piruja Pilón iba a recapacitar y por consiguiente, atinar a la brevedad; pero NO fue así, y me quedé con los crespos hechos casi con lo puesto, y mi ropa interior a la vista;

lo demás lo tiré todo al abordaje a precio de chaucha en la feria de cachureos. Quedé como con el traje de la emperadora, totalmente invisible; tenía que sacar las hilachas que quedaron nadando entremedio e los calchunchos en la sopa nocturna a poto pelao;

sin ni uno porque con la mugre de 160 US $ que me dejó la BUJA Piruja, después de todo lo que me costó hacer el schow, de colocarme un calcetín de un color y otro de otro, y más encima arremangándome una pata más arriba que la otra, y chamuscarme los cuatro pelos, y poner cara’e tuerta al médico tratante, pa que me dijera que era una tal por cual.

Entonces siguiendo con la historia anterior a ésta, les cuento que mi hija, se transformó en guante de seda y, asimismo me preguntó:
-      ¿Dónde vas mamá?
-      Me voy a freír monos a la Antártida – le respondí.
-      ¿Cuándo? – me preguntó.
-      ¡En cualquier momento! – transcurrido el tiempo, me fui dando cuenta, que pasaban y pasaban los meses, y mi maleta intacta en el rincón de mi habitación con todo mi closet y cómoda adentro.
-       
Mi amiga Leja que así se llama, me sugirió que por lo menos sacara algunas pilchas pa jüera, y me cambiara de vez en cuando los pantalones que ya estaban tiesos de mugrosos.

-      Por fortuna, algo saqué en limpio: bajaron los decibeles de agresividad; mas vale poco que nada, peor mascar chicle en medio del marepoto de un sunami.
-       
-      Cuando vendí mi departamento en Ñuñoa, y recorrí en moto con mi yerno todo el barrio de La Florida para buscar casa, lo hice también con el objetivo de poder realizar mi sueño, de dar a conocer mi trabajo poético.

-      Me compré una casa hermosísima, de menor valor, y aproveché de comprar un auto, para que mi hija lo manejara, con el compromiso que me sacara a pasear los fines de semana.

-       
-      Resultado: Tarde mal y nunca
-       ¡apenas a tirabuzones!

-      Después la Samy, nuestra perrita regalona, recogida entremedio de la basura en la esquina de la plaza, agarró las llaves en su hocico juguetón, y las enterró como si fuera su sabroso hueso carnudo en el jardín.

-       
-      Los conflictos continúan… por ejemplo:
-       
-      Compra pedazos de carne entera, y yo NO tengo dientes ni muelas, menos picadora de carne, ni juguera; porque la BUJA pirómana Piruja Pilón aparte de tenerme como lora en el alambre con una pensión de put’madre de 160 US $; me lanza sus perros sabuesos en el metro, para que me restrinjan de pedir lo que corresponde a mis recitaciones de poesía a los pasajeros;
-       
-      todo para que NO recite mi poema favorito y de mi público escuchador:
-       
-      “los Peínes de papadrácula”.
-       
-      Mil perdones a sus trabajadores, sólo les pido que desobedezcan órdenes muchachos, pues sólo yo manejo las Llaves del Reino de los Cielos y, pliss bajen la música para que no interrumpan mi lectura, cuando la odiosa BUJA Piruja y sus secuaces, den orden de cazarme a como dé lugar.
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-      Mis disculpas también, a los perritos tiernos con sus orejitas lanudas y ojitos vivarachos.
-       
Realicen una reflexión profunda también, pensando en lo beneficioso de mis mensajes poéticos, donde a la corta, van a gozar de por vida, con sueldos y pensiones suculentas pues, estoy trabajando para que ello ocurra.

-      Tomen en consideración, que la BUJA pirómana promete y promete, sin embargo se queda con los puros títulos de sus promesas, quieta en el asiento de su estatua, INOPERANTE
-       
-      ¡jamás cumple!
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-      ¡Ni siquiera para el año del cuete con su famosa estafa de “sonrisa INfeliz” pero ¡NO importa!:
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-      Porque es más saludable masticar chicle con las encías vacías, así NO hay más caries y, evitas lavarte todos los santos días tus dientes; además un ahorro extraordinario en pasta dental.

-      Todas sus promesas son eteernaas como para 500 años más.

-      ¡Jura que tod@s somos inmortales como Hailander!

-       
-      Es cortada con la misma tijera, que las asquerosidades repulsivas de naziezz atti ensamblado en paparrucho cabrón desabrido, descendiente del tirano chupacabrasnica el judasiscariote, llamado el déspota común y corriente puto ordinario repulsivo, que pulula libre de polvo y paja, dentro de las cavernas malolientes del siniestro especulador de alimentos de primera necesidad:
-       
-      el repugnante pingajo de cebo asqueroso de Barnabás Collins, devorador de pidulles larvarios, que penden en trances baboseados de melindres quisquillosos vandálicos, entre los vericuetos de la INcivilización de los cara’e raja.



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