jueves, 3 de abril de 2014

SOS DDHH : LA SS se introdujo en mis TEXTOS LITERARIOS Y NO ME DEJA PUBLICAR MIS CUENTOS

Isla Negra 
Martes 2 de Febrero 1982 (Actualizado hoy Miércoles 2 de Abril del 2014)

El Zoo.

Sus cabellos atados con clavos oxidados, se desprendían a cada paso, en el ir y venir de un costado a otro del patio.

Con su neura acostumbrada, llamó a gritos a distinta gente del lugar y luego, se agazapó tras los matones de la infamia cosa que no lo descubrieran.

Allí mismo lo encontraron durmiendo, durante el escalofriante período tenebroso de la inquisición en pleno siglo XXI.

Tapándolo con piedras, lo acostaron en su cama. Cuando al fin lo dejaron sólo, después de un tazón

congelado de sopa, se levantó y encendió velas por toda la habitación frente a cada crucifijo o imagen sagrada que, el mismo sacó de distintos baúles.

Luego, caminando de rodillas y ya no con los latones oxidados, sino con pequeños huesos de drácula, que quedaron

flotando en el caldo, se los ató en hileras en su cabello mientras, emitía sonidos de lúgubres cantos de moscas convertidas en zancudos.

Una mirada de mosca se poseyó paulatinamente de sus ojos, en el movimiento de garrapata su cabeza giró

hacia un lado y otro, al igual que las termitas, cuando quiso tomar su lápiz y, dibujar una letra entre sus dedos que iban tomando un aspecto lagartija disecada.

El pelaje de chupacabras cosquilleaba pero, lo prefería antes que el campanazo tocara puntualmente a las doce cosa que no dejaba de molestarle cada vez que se producía.


Cualquier tipo de ruido, fuere el que fuere, le hacía tirarse hilillo por hilillo sus cabellos, sólo así creía en forma grosera que sería capaz de reparar el grotesco

mal efecto, que causaba esconder ocultando una verdad ineludible, que en el transcurso del tiempo, podría

destaparse.

Por este motivo, estaba atento a enfrentarse, investigando paso a paso a cada poeta magistral, que estuviera al

alcance de su biblioteca, guiándose por los mismos libros, que yo misma le

escogía en las librerías de segunda mano y que posteriormente me los negaba,

para que yo no tuviera acceso a investigar también por mi misma,
 argumentando que mi
educación había sido privilegiada por lo tanto, no necesitaba de lectura en la

biblioteca de su pertenencia; biblioteca que aseguraba con grueso                                candado en la puerta, para que yo no se la abriera a hurtadillas.

A veces, daba alaridos espantosos, tiritaba rojo de rabia tapándose las orejas con ambas manos en períodos de

mayor sensibilidad, cuando se sentía descubierto en su ardid intelectual intoxicando a la naturaleza humana.


Quizás, si no fuera porque las imágenes mismas que se presentaban frente a frente, con lo que a él le parecían sus

monstruosidades fantasmales agazapadas en cuclillas tras las bambalinas, para

descubrir sus siniestras intenciones de distorsionar todo lo habido y por haber, en los medios comunicacionales masivos

de la órbita planetaria; al no encontrarse suficientemente alerta, no tomaría las precauciones necesarias con el fin de no crear un excesivo conflicto a vista y


paciencia de todo el mundo, pues de lo contrario, no le permitirían acomodar su pensamiento destructivo del alma humana en forma tal, que apenas se

percibiera la diferencia entre alma y cuerpo físico; una perspectiva descabellada de intentar cambiar fierro por Amor Infinito.

En cambio, ejecutando las palabras huecas, sin tomar contacto con la realidad de los gemidos de la madre

naturaleza, lo hacía permanecer sin escrúpulos, instalado en el asiento de sus estatuas dictaminando órdenes contra natura.


En algunas ocasiones, topaba con mecanismos que obstruían su normal realización y, su humor se convertía en mil demonios. En su voz se escuchaban

desagradables sonidos metálicos, medianamente diferente a su voz de cantagallo desabrido. El viento hacía abrir y, cerrar puertas y ventanas.

El crujir de las visagras habían pasado a ser el sonido habitual de su habitat por lo que ya no le causaba mayor molestia.

Lo que si le molestaba era conocer las múltiples equivocaciones cometidas durante el día con su carácter lleno de pifias, y un hedor insoportable a

animalejo de dudosa procedencia, que no sale jamás del umbral de la lavandería con sus manos constantemente inmundas.


Intentaba, con mi mirada ingenua de poeta nacida de las entrañas mismas de la Tierra, buscar a través de continuas

reflexiones, corregir los argumentos de veracidad que aún apenas vislumbraba pues, la búsqueda de la esencia misma estaba comenzando recién  a

manifestarse, con la idea de que algún día se revelaría el plan de tan siniestra

deformidad de esta anormal bestia, agarrada con elementos pegajosos monotemáticos a la palanca de la involución planetaria.

A veces, llegaba a convencerse que con los años lograría alcanzar la meta propuesta: de ser el único capaz de apropiarse de la ingenuidad humana, sin

limitaciones que, le hicieran someterse a ser un simple mortal lleno de defectos insuperables.

¡Pronto recapacitaba!, dejándose sorprender por la realidad y, ninguna teoría filosófica era capaz de responder,

superando en plenitud el problema del rompecabezas siempre incompleto o, donde las fichas no encajaban en el lugar adecuado.

Ya las uñas tenían forma de hormiga al tomar la tetera y echar el agua a la taza. Ningún parámetro podía

medir lo que en su efecto no era medible ¿quién podía estimar dónde estaba lo normal y dónde lo anormal?

Claro que era posible medir lo normal y lo anormal, pues solo había que observar la realidad y ver con los ojos, la profundidad

de riachuelos que navegaban cruzando los bosques en busca del final del laberinto hacia nuestra libertad; escuchar con el oído atento las voces de auxilio

desesperadas de la Tierra; sentir el crujir de las hojas de otoño, que caían desde la copa de los árboles gota a gota, como las caídas hondas de las lágrimas del calendario.

Le gustaba usar comúnmente la verborrea lingüística, donde no dijera nada de nada, así se la llevaba confundiendo a sus interlocutores exclamando soberbio:

- Falsas estimaciones por resultado que ponen en evidencia la falta de criterio de quién confía en parámetros subjetivos y, como siempre una alta contradicción en todo lo dicho…

Confundiendo con estas frases insulsas a las autoridades visitantes, al revolver la mierda con un palito;

no dándole importancia al llamado de millones de millones de seres humanos, que lloraban porque

se hiciera justicia real con sus vidas, entrampadas en una economía desleal con el ser del hombre, la mujer y sus

 hijos; al contrario, este ser amorfo se mostraba pregonando a los cuatro vientos, sólo cifras matemáticas de estadísticas y ganancias, pero nunca

refiriéndose al dolor censurado que causaba el malestar, de los miserables atributos del egoísmo más perverso instalado en las llanuras planetaria.

Sin saber cómo, me daba cuenta que llegaba a la conclusión, de que sus palabras no tenían ningún sentido, que sus palabras eran solo huecos vacíos en


el aire, que no tendrían la mas mínima resonancia en el oído medio del común de los mortales, el día que los seres humanos pudieran escuchar la Voz desde

el Infinito, cuando se les hablara de tú a tú, de corazón a corazón.

Éste sería el momento de la gran revelación de la existencia del Amor mismo, que se alojaría en nuestra alma para

descubrir cómo discernir entre lo que está mal, de lo que está bien hecho.

Mientras martillaba diversos palos extendidos en el suelo, amarrados en forma prolija con alambres de púas en las puntas

y, en los centros sus pies se tornaban en gris opaco de tentáculo amorfo y sin sentido.

Me aburría rápidamente si me encontraba con un lenguaje muy complicado o rebuscado ¿porqué no podían decir lo mismo con palabras más sencillas?

Notaba que algo confuso pronunciaban allí.

Mientras, este animalejo pútrido, martilleaba con su mente neurótica

enfermo de avaricia, más parecida a un exceso de vanidad, a una forma de mostrarse al mundo tal que lo creyeran

un erudito cuando, en el fondo, no era más que un bluf intelectual tejiendo telarañas de confusión inauditas.

El pie izquierdo, comenzó a cocear una y otra vez.

No entendía por qué perdía tanto tiempo buscando intereses erróneos, fuera de contexto con la existencia misma de ser

personas que piensan, sienten y ríen, sabía que sus artilugios no llegarían a ningún fin satisfactorio pues, sin conocer

la esencia misma del idioma o sea, del sentimiento generoso del ser humano,  ¡nada sería posible!

Mientras, el pie derecho lo sacudía inundado ya de plumas de avestruz.


La constante búsqueda hacia las profundidades del ser era lo que más me interesaba. Si veía que las palabras no funcionaban en este sentido, inmediatamente las eliminaba.

CROAC – CROAC se escuchaba el retintín de este miserable usurero a corta y larga distancia.

¿Porqué todo iba a converger solo en meros conceptos intelectuales, sin ningún sentido más allá que el aspecto de

latón vacío y hueco de la existencia misma, en vez de su esencia de ser personas que aman en forma recíproca y que sueñan sueños del presente, para

consolidar sus sueños de presente siempre y futuro, donde sus habitantes puedan vivir en una patria libre de insectos dañinos.

Donde tengamos la posibilidad de educar para construir enseñanzas a seres pensantes con sentimientos; con

razonamientos de lo divino y de lo humano al mismo tiempo y no separados entre si?

CUIC – CUIC volvía a repetir su idiotizante discurso

hasta que una sentía vértigo por tanta estupidez con las que envolvía a sus visitas, seduciendo a

tantos idólatras que lo perseguían, creyendo que él era capaz de imaginar un mundo lleno de alegría y risas de colores, siendo que solo se subía al apa a mis espaldas.

¿qué sacaban entonces con analizar esto o lo otro si luego, se quedaban en el mismo punto de partida sin evolucionar

emocionalmente, como si nada estuviera dirigido hacia los seres humanos mismos, sino sólo mensajes a los seres del espacio extraterrestre, con el objetivo de

dejarnos permanentemente paralizados con una cadena atada al catre de la existencia metálica, sin posibilidad de encontrarnos con la LUZ de nuestra sabiduría ancestral?



TAC – TAC – TAC no le agradaba la forma típica de urna ni menos el material metálico que comunmente se usaba ¡no!

Este cubo pegado palo por palo, cual una jaula, con un pequeño orificio al medio, para introducirse dentro en cuclillas y, algunas aberturas entre palo y palo

permitía ventilar su hedor probablemente animalejo, cuando gran parte de su cuerpo se cubría con piel de vampirodrácula;

mientras, sus ojos de hiena, seguían devorando a sus infaltables presas carroñeras, las cuales continúan hasta el día de hoy, volando por la atmósfera,

convertidas en los insectos más perniciosos de la SS que, con sus tóxicos mortíferos, envenenan la capa transparente del globo terráqueo.


E L   A C E R T I J O


En Santiago de Chile, a la edad de la Primavera con los árboles en flor, acusé recibo del primer llamado telepático de Saint Exupery en respuesta a mi llamada idem pues, tenía cortado el teléfono por obra y gracia de un destino curioso. Quedamos de acuerdo después de largas horas de conversación que, Saint Exupery contactaría a los personajes y autores de diversos libros para que me ayudaran a investigar un hecho casi inédito en la literatura planetaria:

un dilema muy complejo que resolver. Así que tomé mi pluma haciendo un taco entre mis hojas y, me dirigí personalmente pedaleando con mi bicicleta a la “Rinconada El Salto Parcela 6”.


La Señora Luisa (la cuidadora) me saludó muy contenta de verme nuevamente y abrió el portón. Le avisé que tendría varias visitas aunque calculé que no necesitarían puerta.
Exactamente lo que pensé, la visita me tomó por sorpresa.


-Mogwli ¿qué estás haciendo aquí?
-Te vine a ayudar, escuché tus gritos de auxilio.
Antoine me avisó que viniera lo más pronto posible.
-Pero, si no he gritado.
-Eso te parece a ti pero, a mí me tenías con las dos manos apretadas en las orejas.
-¿ Qué puedes hacer tú después de tanto tiempo?
-Escuchar los sonidos de la casa: el aire, las hojas de los árboles, los muros, las puertas.
Después de poner sus oídos atentos – me advirtió diciéndome:

-Un momento, silencio…(me hizo callar de frentón colocando su manito en mi boca) -  Ahí estás tú.
-¿Dónde?- pregunté escéptica sin ver nada.
-Frente a la puerta de entrada.
-¿Qué estoy haciendo?
-Piensas y transmites tu filosofía al veterano, a un anciano decrépito y maloliente que no se lava ni los sobacos de madrugada ni lo que resta del día y de las noches tenebrosas con las que convive a diario con su sombra de la obscuras noches que ocupa en el lupanar de la promiscuidad más repugnante que, jamás se ha visto ni oído entre los que conocemos del arte de la lingüística.
-¿Qué sucede Mogwli?
-El toma nota de todo lo que tú le dices hasta los enigmas más ocultos que coleccionas en tu corazón.
-Mogwli, ¡estás exagerando!
-Te equivocas, a ti tu padre te fue a tirar en una bolsa negra de basura a Conchalí junto a tu hijo de apenas un año pues, no tenía la más mínima comprensión hacia tu talento. Pero, este veterano facineroso, te supo aprovechar.

Después de largas conversaciones contigo, cuando ingenuamente soltabas secretos poéticos ancestrales, se encerraba luego, en su escritorio  con las conversaciones grabadas en su micro chips y escribía como malo de la cabeza lo que tú le habías señalado en el pizarrón de tu imaginación.


 Terminando de transcribir y trasvasijar todos tus conocimientos, te iba a mostrar el poema para que tú misma corrigieras lo que habías expresado en voz alta.

Y, más tarde, no te regalaba sus libros para que no te dieras cuenta de todo lo que tú le habías ayudado.

Además, te hizo hincapié que si llegabas a divulgar este asunto, nadie te iba a creer porque tú sólo eras una autodidacta en cambio él, era un reconocido Académico de la Lengua.

-Por supuesto, yo se los corregía y si estaba malo lo volvía a hacer todo de nuevo hasta que yo le informara que estaba correcto.

Gruesas gotas de lágrimas resbalaron por mis mejillas como caída de agua hacia los pétalos de flores esparcidas por la tierra de Conchalí al recordar, los detalles de los sucesos en forma tan cruda.

-El no daba puntá sin hilo mi querida amiga, amante de los animales.
-Mogwli ¡cuidado! Baghérha se va a tirar a la noria.

-Sí, tenemos sed. Voy para allá . – y, se tiraron ambos al pozo lleno de agua cristalina y fresca. Tomaron todo el agua que quisieron.

A mí me habría dado un poquito de asco tomar agua después de ahí pero, qué le iba a decir a un niño tan tierno como Mogwli.

Mogwli, ¿te tiro la cuerda para que salgan?

No. Vamos a nadar un rato. Al segundo comenzó a patalear y a hacer piruetas junto a Baghérha y a mover sus brazos como remolino.

De repente, sentí que alguien me abrazaba con fuerza por la espalda. Era Fiammetta, dulce, atractiva, sexy, elegante, una diva sin lugar a dudas que habría causado más de algún dolor de cabeza. Nos besamos con efusión contentas de volvernos a encontrar (ella se había presentado a trabajar a varios de mis anteriores cuentos. De repente, se había colocado bastante catete y estuve a punto de enviársela de vuelta a Boccaccio pero, me arrepentí:

por lo extraordinariamente bella y bien vestida que se presentaba en cada ocasión lo que seguramente, haría que mis lectores engancharan mejor con el texto.

-Fiammetta, agradezco tu presencia pero, ¿ qué va a decir Boccaccio cuando no te encuentre en el “Decamerón” donde tú tienes un papel importante de participación?

- No te preocupes, ya le avisé a través de un circuito de ultrasonido que maneja en el bolsillo de su pantalón. Vine a acompañarte para ayudar a revelar lo que sucedió aquí hace tantos años. Así que ahora quédate quieta.

-¿ Qué haces ?
-Huelo
-¿ Qué hueles?
-Olor a sexo. A esta casa llegaron muchas mujeres de diferentes edades. Algunas de ellas saben tu secreto pero, lo ocultan. ¡Ésto más parece lupanar que casa solariega y blasonada! - terminó diciendo Fiammetta.

Después de haber olido minuciosamente continuó-posiblemente, llegaban muchas mujeres a visitarlo y él se encerraba en su casa. Y , ¿tú no hacías nada?
-¿Qué iba a hacer? Era su vida. Además, él no me permitía la entrada a su mansión, yo sólo vivía en una habitación cochambrosa a punto de derrumbarse a un extremo del ala hacia el otro lado opuesto de esta casa.

Tocaron la campana.

Fui a ver el portón y era nada menos que Brian Weis. Lo saludé muy contenta. Ray Bradbury lo acompañaba desde las soledades inconmensurables de los desiertos, en las órbitas Plutonianas de las “Crónicas Marcianas”.

Entonces, me dijeron: sabemos que eres una mujer muy creyente y, que no puedes resistir la idea que alguien se despida de este mundo a hurtadillas callando un misterio que no ha dicho y que se sabe a mil voces ¡sí!
porque tú te has encargado de pregonarlo a los cuatro vientos a por lo menos 1000 seres humanos (aunque hoy, hay que multiplicarlos por tres.)

Brian Weis prosiguió: - los enredos, se tenga la edad que se tenga hay que aclararlos pues, he constatado personalmente a lo largo de mis años que, tienen un comienzo pero, nunca tienen final.

El Principito fue muy educado pues, podría haber atravesado el portón con su transparencia en un vuelo cósmico sin embargo, esperó que la Señora Luisa le abriera la puerta de entrada. Se aproximó hacia

nosotros y, se incorporó en el lote de sabios literatos como si los conociera toda la vida. Quiso acompañarme viajando velozmente desde un lejano planeta del satélite, para descubrir cualquier clave que se hubiera

enterrado en la arena espacial semejante a la lunar.

Llevó su sombrero para lograr el objetivo que nos propusiéramos.
A mi regreso, que fue por un lapso de breves segundos, vino la Señora Luisa a avisarme que me buscaba otro señor. Fue tan grande mi sorpresa , que corrí a abrazarlo: Jorge Luis Borges se acercó a mí (sin sus

lentes de ciego pues, su vista ahora se encontraba perfecta). Me saludó también con un gran abrazo. Le comenté que estaba muy triste porque nadie recibía mis trabajos literarios.

-Es que son todos unos idiotas –me respondió
-No los descalifique, por favor Jorge Luis.
-No te preocupes aquí nadie nos escucha. Solo estamos tú y yo –a continuación me preguntó: -¿Te los han pedido?
-No, nunca.
- Tienen miedo…son unos cobardes; anticuados, les escandaliza sobre todo tu “Poesía de Punta”.
- ¿Mi poesía hija de mis entrañas?
-¡Así es!
De inmediato tironee la manga de Jorge Luis y le dije: -Por favor no diga más que aquí las murallas escuchan más de la cuenta.
-No te preocupes hija mía, la honestidad de tus escritos tarde o temprano se van a imponer contra viento y marea.

Después, le conté lo que estábamos haciendo entre todos: desenmarañando la madeja porfiada para que nos diera la respuesta que necesitábamos.

Entonces él me dijo: yo lo sé desde hace mucho tiempo, desde que las Nieves Eternas del Kilimanyaro no quisieron derretirse nunca jamás.

Antes, cuando él aún estaba en esta tierra, notó el cambio de escritura del veterano miserable, indudablemente más rejuvenecida así que, no

necesitaba darle mayores descripciones, sabía desde ese tiempo, que era un delincuente de la Lengua en las Artes Literarias.

¡Claro! ¿cómo no me lo pude imaginar ante el hombre más sagaz del planeta? Me propuso que invitara a ese hombre tan avaro y codicioso al : “Jardín de los Senderos que se Bifurcan” .

- Estoy seguro que no sospecha que yo poseo el “secreto”-me afirmó Borges.
-Mi voz humana es muy débil – le respondí – no sé como hacerla llegar al oído de los Jefes. Así que usted Borges es mi tabla de salvación. Y, terminé diciéndole: yo tengo sangre escocesa ¿le servirá para su plan ?

- ¡ Por supuesto! – me respondió con emoción.

Le lancé mis últimas monedas que encontré en el bolsillo a un niño que nos indicó el camino frente al portón de la Rinconada El Salto. Ahí recordé que se me había

olvidado avisar al dueño de casa, nicajudasiscariote comúnmente llamado el criminal de las sublimes letras literarias, que solo cumplía el papel de apropiárselas en forma impune con apoyo del mer culiano, y de la herr comandandancia en jefe de la SS, adjudicándoselas como propias las creaciones de los poetas que circulaban a su alrededor, y seleccionando lo que más le gustaba lo escribía como propio saltándose la posibilidad de ser resguardado estos manuscritos en derechos de autor, y monopolizando el lenguaje para su propio beneficio personal en la cloaca del entendimiento planetario; siendo que sólo los saqueaba desde su estante maldito, o personalmente con jóvenes ingenuos que acudían creyendo que era el máximo exponente de la literatura universal; no le alcancé a avisar entonces, la presencia de mis amig@s personajes y autores de libros, que me ayudarían a revelar estos hechos tan deleznables.

Borges me convidó algunas de sus monedas y atravesé al frente por un camino de tierra pedregoso. Las coloqué en la ranura del teléfono pero, no logré el objetivo , me quedé profundamente dormida con el auricular en la mano. Cuando desperté pensé: ¿llegaremos al laberinto con Jorge Luis? pero, ya no me importaba pues, ese laberinto era infinito y solo besando el anillo en el dedo meñique de la mano derecha de Borges una podía encontrar infinitos laberintos más. Así que con eso me conformé.
Fiammetta entonces, se acercó y me preguntó:-¿toda esa poesía es tuya?- refiriéndose a mi “Poesía de Punta”.
-Si Fiammetta, es toda propia y de mi natural imaginación, y si existe algún poema que se asemeje a los poemas de otro poeta, ese poeta ha rescatado el lenguaje en mi persona sin consultármelo antes. Lo digo porque esta es mi forma natural y espontánea de expresarme. Mi obra completa, de principio a fin, está formada casi toda de humor. No necesito ideas ajenas para escribir como escribo.
Apenas terminé de decir la última palabra, escuchamos el Volswagen azul del dueño de casa . En cuanto entró me acerqué y le dije: - “Los personajes y autores de diferentes libros quieren conversar con usted en el jardín.
-Dígales que, no tengo ningún interés en conversar con ellos menos aún en los patios de mi mansión.
Además,¿ no le he dicho en repetidas oportunidades que no invite a nadie a
la Parcela? ¡hasta cuando me desobedece!

Fue el momento preciso que Mogwli y Bahérha treparon por la orilla del muro de la noria y salieron a la superficie y, él los vio. Comencé a tiritar…

-¡¿ Qué hace ese cabro chico y el animal en el pozo?! Saque de inmediato a toda esta gente de mi casa. No los quiero ver cuando despierte. Yo me tengo que ir a dormir siesta y, partió sin saludar a nadie.

Nos reunimos todos y se nos ocurrió ir en el Volswagen. a pasarlo chancho pues, nadie andaba en vehículo. Echamos a andar el motor conectando un par de alambritos . Algunos personajes, se fueron navegando a través del viento sujetos al techo y a los parachoques para que cupiéramos todos. Nos fuimos a un café a celebrar todo lo que habíamos descubierto. Más tarde, le hicimos una llave y lo regalamos a un orfanato de niños huérfanos.

Por el camino, Fiammetta obsesiva, me siguió interrogando: - ¿ A quién está dirigida “Poesía de Punta”?

Está dirigida a los Gobernantes, para que en sus mandatos gobiernen en forma más humanitaria a su pueblo y, para que los políticos no se ufanen tanto de sus logros exitistas.

¿ Dónde se encuentra tu poesía?

Guardada bajo siete llaves en los bolsillos de los políticos.
¿ Por qué ?
Porque es esencialmente “una ventana que se abre a Dios”. Un niño que maneja un Rayo de Luz que, se posa con destreza en las infinitas miserias del poder, sin rencor ni resentimiento sino mas bien, con humor y sabiduría.

P A S E O    C A M P E S T R E

Nos juntamos en la habitación de la casa de Hugo Krotchcramp . Estábamos todos reunidos de nuevo como en Conchalí dispuestos a seguir analizando, el tema propuesto. Descubrir la imagen real de este anciano perverso y, que no se nos escapara el más mínimo detalle pues, había que dilucidar a la luz de los acontecimientos pasados, para entender qué se podía hacer el día de hoy sobretodo que mis creaciones ya habían comenzado a difundirse y a tomar forma.

Estaban dispuestos a colaborar : Borges, Fiammetta, el Principito, Mogwli, Bahérha, Ray Bradbury, Brian Weis y, Hugo Krotchcramp. Le pedimos a Hugo Krotchcramp que aún se encontraba durmiendo siesta que: se imaginara donde le gustaría que nos fuéramos de paseo (se lo preguntó Brian Weis en tono hipnótico). Él respondió murmurando que su ideal era una casa campestre, repleta de pájaros y flores con un gran lago transparente.
Como aún permanecía adormilado, pudimos trasladarnos fácilmente viajando el grupo completo al lugar para continuar nuestra reflexión.
Jorge Luis había recién echado un párrafo con Albert. Le había dicho que : el “jardín de senderos que se bifurcan” es una enorme adivinanza. Sin embargo, Borges tenía la convicción de encontrar a la brevedad sus significados

pues, los caminos aparentemente intrincados se abrían en forma estrepitosa por el borde del vértice. Así, se aglomeraban investigadores venidos de los países más recónditos con la finalidad de descubrir personalmente sus sospechas.

Jorge Luis entonces me dijo: - Para no dilatar tanto,
¿tienes algún poema que te acredite para recibir a estos visitantes?
-¡Por supuesto Jorge Luis!
-Veamos, afinemos otros detalles –dijo – mientras Hugo Krotchcramp, Mogwli, Bahérha y el Principito se tiraban echando las campanas a vuelo, braceando en el lago

cristalino con una destreza que envidiaría a cualquier pato silvestre nadador.

- Fiammetta, ¿qué averiguaste tú? –preguntó Borges.

-Averigüé que él vivió en la extrema pobreza y, que por el mal recuerdo de su primitiva condición social estaba acostumbrado a ser deshonesto, a vivir su mentira hasta el final de sus días así que, aunque logre sus objetivos en

esta tierra con artificios no lograrán sacarle ni una sola palabra- terminó de decir Fiammetta.

-Vaya, por eso se reía tanto en mi cara cuando le iba a recordar mi importante papel en su creación literaria-apunté desconcertada.

-¿Qué sucedía?- me preguntó el Principito que recién venía saliendo del lago.

- Me decía que todo lo mío era suyo pues, ya lo había tomado como propio y, nadie se daría cuenta de lo sucedido pues, no había como comprobarlo ya que todo estaba flotando en el aire.

- Yo me daré el trabajo y el tiempo de comprobarlo – le dije
-Y, ¿ qué te respondió? – me preguntó tiernamente el Principito
-Nada, no me creyó y, se hizo el tonto.
-¿No te da miedo que crean que tu poesía es de él? –volvió a consultar con cara de inocente.
-No, porque yo hago sola mi poesía en cambio él, necesita de mí para hacer la suya.

-Pero eso… ¿quién te lo va a creer? - el Principito se puso serio como el mejor abogado que pisa la tierra y la luna , del satélite donde orbita.
-Lo va a creer quien investigue con seriedad y profundidad.
-Y, ¿si él ahora puede escribir sólo?
-El es un hombre brillante y, aunque se haya apoyado en mí durante esos siete años, podría haber aprendido a hacerlo sin ayuda.
-Y ¿si te acusan de plagio?
-Ja, ja , ja – me destornillé de la risa – pero, Principito piensa que, fui yo quien explicó al veterano como modernizar sus poemas pues, eran a mi gusto, de mujer joven, terriblemente avejentados. Todo lo que yo hago en cambio, es absolutamente natural. Aparte, no tomo un libro de él hacen más de 19 años.
Se escuchó el ruido del teléfono. Era Kafka-habló lo siguiente:- Gregorio Samsa va en camino. Se demorará pues, no se ha podido desprender de su caparazón. ¿Tienen algún traductor para entender lo que les comunicará sus pitidos? Gregorio los podrá orientar en lo legal.
-Y tú Kafka, ¿porqué no vienes?
- No, estoy ocupado, tocando en forma insistente las puertas del Castillo. Me las abren , pero solo tengo diálogos infructuosos que, no llegan a solucionar ni el más mínimo tema que les planteo.

Después que me despedí, recordé que había quedado de enviar a Ana Frank en forma subrepticia un teléfono inalámbrico. Encargué a un mensajero que se filtró entre los vericuetos circulares en medio de las tropas alemanas del III Reich. Afortunadamente , como él era alemán, Goebels, no sospechó cuando se cruzó por las calles de adoquines fingiendo un saludo militar ( pronto, tuvo que correr hasta la esquina para ir a vomitar).Entregó el paquete a Ana sin mayores dificultades.
Ana se comunicó de inmediato conmigo, tenía mucho miedo. Me informó que no tenía con quien conversar pues, habían sólo adultos así que necesitaba leerme su diario a través, del teléfono inalámbrico pero, antes me dijo:- Yo sé que tú éstas sola luchando en este mundo fatídico.
Yo le respondí de inmediato –No te preocupes por mí yo sabré defenderme en el momento oportuno – luego le comenté :- Ana, estoy al tanto de lo trágico de tu situación y, me siento impotente porque es imposible ayudarte y, no queda otra que rezar pues, más allá de esta vida existe otra mucho más hermosa para las que han tenido un comportamiento ejemplar. Más que nadie podía esperar una vida mejor. Nos despedimos abruptamente porque sintió pasos de la S.S. revisando la casa.
Colgamos.Yo sabía que no habría solución y que su familia no tendría ninguna escapatoria pues, me encontraba en pleno siglo XXI y, me estaba leyendo completo su diario de vida.
-¿Qué te sucede ?- me preguntó Krotchcramp
-Creo a pie juntillas en la otra vida. Cuando alguien se porta bien, no hay problema. Pero, cuando sucede todo lo contrario y…me largué a llorar como condenada…
Después que me pude controlar un poco le dije:- Dante lo vendrá a buscar más temprano que tarde para llevarlo a las calderas del mefistofélico Pedro Botero.
-¿Te da pena que se lleven al veterano?
- Por supuesto que si Hugo Krotchcramp.
-¿Porqué?- me preguntó socarrón
- Porque también ha sido un ser querido para mí.
- ¿O sea, que tu quieres que diga lo que tiene que decir , sólo para que no se lo lleve Dante a las Calderas donde arde ese calorcito con olor a chamuscado?
-Exactamente.
-¡ Esas cosas no existen! ¡cómo se te ocurre!
- Estas completamente equivocado.¿ Por qué crees que escribo estas notas? Precisamente para que él recapacite, antes que sea demasiado tarde
-¿Después de lo que te hizo?
-Así es. Todo es perdonable en esta vida Krotchcramp. Siempre y cuando se pongan las cosas en su lugar.
En esos momentos vimos las figuras de los nazis aparecerse por el fondo del jardín.
-¿Qué hacen ustedes aquí? – les pregunté muy molesta
-Buscamos al veterano – me respondió haciendo sonar muy fuerte sus talones, al más puro estilo nazi.
-¿Para qué lo quieren?
-Para que esté presente en nuestra reunión, pues don nicajudasiscariote es nuestro Jefe idolatrado y venerado por toda la SS - me respondió con un lenguaje muy duro- órdenes del führer
-Ustedes son soldados del año 1945, así que exijo media vuelta, hace ratito que terminó la Segunda Guerra Mundial .Regresen por donde vinieron a su siglo pues, se equivocaron de época – le grité furiosa al capitán.
-Disculpe señorita no lo haremos nunca más – respondió sumiso al darse cuenta que se encontraba en otro tiempo y en otro espacio. En vez de entregarse a las nuevas autoridades habían escapado a nuestro “Paseo Campestre”.
-Están disculpados ( les dije con tal que se fueran) pero, partan de una vez por todas- insistí con lipiria en la punta de mi lengua.
-Si, pero sólo cuando lo encontremos, no podemos empezar nuestra reunión si no está nicajudasiscariote presidiéndola… Nosotros obedecemos a nuestra plana mayor. Heil Hitler y, se cuadró.
-¡Qué vienen a nombrar el nombre más odioso de la historia de la humanidad desgraciados! – y fui a buscar corriendo la metralleta de juguete de uno de los hijos de Krotchcramp que, lo había dejado botado en un paseo anterior. Para asustarlos , emití toda clase de ruidos violentos hasta que desaparecieron. Menos mal que no estaban al tanto de las novedades de este siglo y, eso que no alcancé a tirar una de las granadas más feroces del mundo del juguete infantil guardada dentro de uno de mis bolsillos.
-¿Porqué les disparaste tan violentamente?- preguntó Brian Weis que venía acercándose.
-Porque hasta la GESTAPO está infiltrada en el arte de la literatura. Fíjate no más si les cabe el casco redondo en sus cabezas cuadradas. Todavía estoy irritada ¿ cómo lograron rendir viaje hasta nuestra reunión? ¡me parece el colmo!
Con Brian , nos quedamos conversando acerca de las regresiones que a él le había tocado experimentar con sus pacientes cuando, al rato, llegó el invitado de piedra. Descubrí que el veterano odioso impune, me sale hasta por la sopa.
-¿Qué quiere de mi? – le pregunté sulfurada al asqueroso anciano máximo representante de la GESTAPO.
-Le quiero avisar, que a toda la gente que llega a mi casa, les digo que usted está loca y que su arte es basura luego, pongo cara de pescado, arrugo la nariz y cierro un ojo igual que un tuerto.
-Oiga, pero yo servía a sus invitados petit bouché cada vez que llegaban a su casa. Y, el café brasileiro que yo misma molía en la moledora de café y, ahora último las humitas

¿Cómo me maltrata diciendo que estoy “loca” o, que mi arte es “basura”? ¡por favor! Si usted y la Marjorie, me trataron de: “viento nuevo en el arte de la literatura” cuando fue a visitarlo a Isla Negra.

-Ya ve como cambian las cosas, ahora hago todo tipo de aspavientos y me resulta.
-¡Por supuesto! Son obras teatrales en vivo que jamás dejan de tener un excelente resultado pero, ¡claro! Como lo conozco al revés y al derecho a mí no me puede meter más el dedo en la boca.
-Si pues, usted ya me conoce demasiado.
Aproveché de decirle lo más calmada posible -Sabe, a mí no me gustaría que se fuera con ese hueso atragantado en la garganta a la otra dimensión.
-¡Esas son tonteras! A mi nadie me toma el pelo ¿sabe? además, ¿quién va a ser capaz de descubrir todo este berenjenal?
-Si el río suena es porque piedras lleva caballero de las inmundicias putrefactas, que nadan con las moscas en el mierdal fangoso de las capas subterráneas de las alcantarillas de la ciudad.


-Nadie va a sacar una sola conjugación verbal de mi boca ¿entendió? además, ¿cómo me iba a hacer famoso sin su ayuda?

-¿Por qué no me lo dijo entonces?, ¿porqué sin decir agua va, usó mi lenguaje filosófico poético? 

-¡Está mas güiona! (esa es su palabrita preferida que le gusta usar conmigo) ¿quería que la pusiera en alerta para que no me hiciera más el favor y más encima que todo todo lo hizo ¡gratis!?

-Sabe que más, tome sus porquerías deshonestas y fuera de mi casa (nunca había echado a nadie de esa manera. Así que, igual me dio pena que existieran basuras tan asquerosas pegadas como neoprén a la capa superior
terrestre, como títeres en pena con sus cadenas atadas al cuello, cual garrapatas agarradas al lomo de los perros ).
 Ya rapidito y…no lo quiero volver a ver ni en pintura hasta que no cambie su forma de pensar las cosas; lo que se suponía y me quedó bastante claro, es que este

excremento humanoide jamás daría su brazo tétrico y nauseabundo a torcer pues, estaba hecho de comistrajos de los deshechos del alcantarillado del mismísimo castillo de frankestein.

-¡Jamás! – me gritó y alcancé a levantarle el dedo del medio cuando cerró de un portazo la puerta de entrada.

Mis agradecimientos a Gregorio Samsa
que aún debe estar bajando por la Cuesta Barriga.

¡Vamos Gregorio tú te la puedes!

Al abuelo:
Nada más saludable
que se sepa la verdad caballero
tenga la edad que se tenga.
Incluso antes de liar el petate
salga pez o salga tomate.


Lo último que quiero decir
es lo siguiente:
¡aló! ¡aló! ¿habrá alguien que me escuche?
o, es que me encuentro en las somnolencias
inconmensurables
de las estepas Neptunianas de Ray Bradbury


  Una Visita Poco Común

No había terminado con mi agitación por lo ocurrido en la nota curiosa, que escribí en las anteriores páginas, cuando escuché un ruido similar como al raspar con uñas una puerta. La abrí ¡era Gregorio Samsa!

Venía arrastrándose repleto de basura en su lomo ¡tanta fue así que causaba repugnancia!

Fui a buscar corriendo un trapo mojado con detergente y cloro. Lo limpié minuciosamente, y pedí al Principito que me trajera una corneta de la pieza de los niños, para poder escucharlo.

Cuando la tuve en mis manos se la puse en su hociquito, y lo primero que me dijo fue:

-         Te decía que no me echaras cloro – bastante molesto –porque me da alergia y me llenó de sarpullidos la piel.
-Disculpa Gregorio, se me pasó la mano pero, estabas tan hediondo y, acto seguido apreté la perilla de un perfume que tenía a mano hasta que escuché un cof cof.  Gregorio me dijo furioso:

-         Nunca más acepto una invitación tuya.
-         Kafka dijo que tú me podías asesorar legalmente, espero que me respondas a la brevedad.
-         Sí, pero antes ¿dónde está el lago?
-         No te preocupes, Mogwli te lleva – enseguida Mogwli lo tomó en brazos y se lo llevó.
Debo hacer un hincapié: después de haber enviado mi “Poesía de Punta” creado aquí en el living de mi casa, junto a Mogwli que daba vueltas de carnero en la alfombra riendo a carcajadas, y a Baghérha que no terminaba de gruñir, rascándose la espalda en el tapiz y en el piso de madera.

Todo era una fiesta para ellos. Así que fue triste no tener ni una sola respuesta de las agencias más famosas del mundo entero.

Hugo Krotchcramp no lo podía creer, nadie entendía qué sucedía. Fue por esta situación que nació: “Notas Curiosas”. Hugo Krotchcramp me dijo entonces:

-         Esto te pasa por estar creando de manera tan distinta e irrepetible uno y otro estilo literario. Concéntrate en uno sólo.
-          ¡No puedo! ¡me aburro!
-         - Entonces ¡cuídate!
-         - Te aseguro que no está en mis planes hacerme el Hara Kiri.
-         Brian Weis, entró por la puerta de la cocina, después de picotear algunos canapés y, se dispuso a hacerme una regresión. Me acomodé en un sofá, y rápidamente cerré mis ojos y el médico psiquiatra me hipnotizó haciéndome entrar en trance. De las personas más destacadas fui: Sócrates.
-         Me vi sentada en una roca, filosofando en círculo con un grupo de alumnos que me consultaban acerca del Ser y la Nada. También sobre las estrellas y sobre los ovnis (que en esa época sólo se llamaban “seres extraños”) y, que se sentaban también a mis pies, y uno que otro en mis rodillas, ávidos por tomar conocimientos de las galaxias para saber cómo volver a su cuna de origen.
También fui Marta, una prostituta que amó a Jesús el Carpintero, y que gracias a Él cambié en forma radical mis costumbres, no acostándome nunca más con Pedro, ni con Juan, menos con Diego.

Fui Lazarillo de Tormes: la pasé muy mal. Tenía un hambre atroz, debido a los avaros que tenía por amos. Todavía recuerdo el diminuto orificio que le hice al jarrón de vino para que no me descubrieran hasta que me lo tiró encima, y me quebró todos los dientes. No me dejó ni uno sólo, por eso hoy, me faltan siete dientes y tres molares.

Cuando desperté le dije a Brian:
-No me extraña haber existido en sus cuerpos y en sus espíritus pues, se compenetran a cabalidad sus mentes con la mía. No había terminado de conversar un tema tan interesante que, necesitaba mucha mayor profundidad con Brian Weis, cuando vimos atravesar la puerta de entrada a Lazarillo de Tormes con una cara de pícaro, que casi no se la podía:

Había amarrado las patas a la mesa del jardín a Gregorio. Corrí a desatarlo y a pedirle mil disculpas por las travesuras de Lazarillo mientras, buscaba la corneta para poder escucharlo. Se la puse en el hociquito e ipso facto gritó:
-Son todos unos mal educados – se la quité lo más rápido que pude. Era mejor tenerlo en silencio, así todos disfrutábamos más aunque, lo complicado era que él me tenía que defender legalmente pero, preferí dejarlo en nada antes que escuchar esa voz licenciada en barítono soprano, además a él se le olvidó totalmente mi defensa y, corrió feliz a chapotear al lago.

-         ¿Cómo puedes meterte en la boca del lobo con un solemne de la poesía a estas alturas de su vida? – me preguntó el Principito.
-          
Porque el Poeta de los poetas, quiso que fuera así.
NO quiere que el veterano traspase el umbral del Infinito con una MENTIRA en la BOCA. Por supuesto, que apoyo de todas maneras Su Gestión.

-         Te pareces al “Capitán Tormenta”, pues es complicada tu tarea, porque muchos de los que escuchan estas hojas son seres empaquetados, empresarios lectores en vez de amantes de las letras.
NO piensan NI sienten: actúan en forma autómata, sin importarles si existen o NO existen FLORES en la Tierra; tampoco, si el Planeta RESPIRA  con Su PULMÓN  de cipreses, acacios, o bugambilias lilas.

Puedes ver peligrar tus orejas, tu nariz, tus labios y tu frente con el LOBO FEROZ, que se come a la abuelita tragándosela de un solo round, sin que NI siquiera te des cuenta de que te encuentras en sus tenebrosas fauces.
¿Habrás sido el Quijote de la Mancha atacando con su lanza de adarga los molinos de viento en alguna época de tu historia?
-         ¡Lo más seguro! Porque aún conservo la osadía de punzetear la lengua de l@s vivarach@s que se hacen l@s ciegos que se tropiezan en las cloacas de las alcantarillas de la ciudad; los sordos que tragan putrefacciones malolientes de los vertederos infernales del socavón tétrico de las inmundicias de los lóbregos laberintos ministeriales; los mudos con sus corazones de fierro entablillado con vendajes de frankestein, que se hacen llamar “líderes de la salvación de la política costumbrista” a más NO joder echando a perder, el prestigio de la RAZA HUMANA.
-         Principito - le dije con seriedad – viva el tiempo que viva el veterano, estaré allí punzando para que le zangolotee su lengua y, deje de zurcir palabras disfrazadas en su boca.
-Y ¿si te mete juicio? -  me preguntó el Principito con su sonrisa e ingenuidad de siempre.

-         ¡Mujer de fortuna! ¡feliz! Porque demuestro al pan pan y al vino vino. Sin necesidad de aligerar el Alma que recorre por el cuerpo. Decir todo esto que digo sin la mas mínima sombra de duda, mis palabras jamás deben ponerse en tela de juicio pues, el Poeta de los poetas es mi Maestro en mi pluma y papel donde dibujo todas las letras del abecedario.
Él me dio el talento que tengo así que: quien saca cualquier porción de mi talento, lo tiene que devolver tarde o temprano, aunque sea el Rey de reyes.

-         Y, ¿tú lo perdonas igual? – me preguntó nuevamente el Principito.
-Por supuesto – respondí – no quisiera para nadie un resultado así en su vida, menos en la deglución.

En cuanto entró el veterano a la casa por la puerta posterior bajo cuerda (escondido) Mogwli y Lazarillo de Tormes tomaron casi de inmediato las extremidades al veterano, y lo depositaron en la calle donde lo esperaban un par de prostitutas que él acostumbraba a frecuentar.

Fiammetta que venía bajando la escalera me dijo:
-         ¿Viste? Quien se involucra con un hombre que se prostituye, es piedra de Barrabás.
-         Hay que dar la última pincelada para que esto no vuelva a ocurrir.
-         Mogwli gritó de repente:- ¡Uy! ¡que son jovencitas!
-         Mogwli ¡cierra esa cortina! – Mogwli seguía con su naricita pegada al vidrio.
-         ¡De inmediato! – le dije tajante.
-         Mogwli obedeció, y se vino a acurrucar en mi regazo. Acaricié su cabeza ya limpia por el agua cristalina del lago.
-         Debo aclarar antes de continuar que, muchos de estos personajes, aparecieron en el reflejo de un espejo que, se encuentra en una de las habitaciones de Conchalí. A excepción del veterano que es absolutamente real y de sus dos prostitutas ¡of course!
Habíamos entablado una amena conversación en el nuevo organismo que habíamos formado: OIDTHPH (Organización Internacional en Defensa de Todo lo Habido y Por Haber) en dónde Hugo Krotchcramp, Fiammetta, Lazarillo de Tormes y quien les habla, seríamos los Presidentes; Mowgli el secretario; el Principito el tesorero; Brian Weis nuestro médico de cabecera, y Gregorio Samsa el abogado jurídico, que llevaría nuestras leyes al parlamento, con todas las denuncias que se nos ocurrieran en el transcurso de los próximos cuentos.

Mientras hacíamos grandes proyectos, vimos a Gregorio avanzar hacia nosotros tambaleándose de un lado para otro, con una bombilla de bebida común y corriente,

enchufada en su hociquito, hasta que trastrabilló y se dio vuelta de campana quedando sus patitas de ciempiés, moviéndose al ritmo de la música que habíamos colocado en el living de nuestra casa campestre, de Juan Luis Guerra.

Troté lo más elegantemente posible para que no se notara tanto, y lo di vuelta, le saqué la paja y le dije algo autoritaria:
-         ¡Compórtate Gregorio, ves que aquí hay niños de invitados, y le puse la corneta para que se expresara abiertamente:
-         -Qhé qihi qhion qhug qmur qhag
-         ¿Qué me habrá querido decir? – me he preguntado toda mi vida hasta el día de hoy. Luego, observé
-          
-         qué podría haber sucedido ¿por qué había tenido tan fácil acceso para haber quedado borracho como cuba? ¡claro! La silla de la mesa del jardín, se había caído, y el resto del vaso de vino estaba derramado sobre el esqueleto de cuatro patas con teja de vidrio.
-         Muchas horas después, cuando se le pasó la mona me dijo con lágrimas en los ojos:

-         Estoy tan contento, nunca había sido tratado de esta manera tan respetuosa, como si yo fuera uno más entre todos ustedes sin distinción de color, raza o nación – y se largó a llorar de emoción a moco tendido.

-         No lo podía parar de consolar, así que le pasé una montonera de pañuelos desechables, y lo encerré en una habitación, y volví varias horas más tarde cuando ya se le había pasado el llanterío.



Sorpresaaaaaaaaaaaaaa!

Lo más inconveniente, es que al abrir la puerta donde había encerrado a Gregorio, Gregorio Samsa partió a

todo vapor por la puerta de entrada hacia la calle y, lo peor de todo fue que se llevó la bolsita intacta con los ahorros de nuestra incipiente organización.
Inseparables, nos aglutinamos en la escalera de entrada a esperar a Gregorio.

Llegó seis horas más tarde en un taxi repleto de paquetes de las grandes tiendas, vestido con la manga de una chaqueta en su caparazón (la dependienta lo convenció que se veía estupendo y, que iba a encontrar

una hermosa novia escarabaja para él); todo el resto de la chaqueta venía arrastrándola por el suelo de tierra y, una corbata que lo acogotaba de tal manera que la tuve que cortar de un tijeretazo.


En una caja pequeña nos trajo un peluche a cada miembro de la organización con lo que aproveché de deshilacharle la manga que lo cubría confeccionando un

pequeño orificio. Quedó tan aliviado que se subió a mis rodillas para darme un beso todo langueteado. Aproveché de sacársela por completo.; trajo una pelota

del tamaño de un puño, bolitas, burbujas, unas hélices luminosas, autitos de todos los tamaños y colores, los cuales nos comenzó a repartir para bajarle el perfil al robo cometido con felonía.


Nos quedamos mirando lo contento que se encontraba por las reliquias adquiridas y, como si nos hubiéramos puesto de acuerdo, al mismo tiempo lo abrazamos y

besamos. Solo le hicimos un pequeño reproche : -Te dejaremos un cerrojo muy muy alto para que no te vuelvas a arrancar.- agachó su cabecita por toda respuesta.
Al rato Mogwli y Lazarillo se lo llevaron al patio e hicieron una cancha donde lo colocaron en un arco

marcado entre dos calcetines. Por supuesto que le quitaron la corneta para evitar sus reclamos.

Me acordé en esos momentos que había dejado botado al veterano en la calle. Con el Principito fui en su búsqueda. Abrí la puerta a la calle y salí.

-¡Al fin! - me dijo –me estoy deshidratando (se refería a que se le había secado su imaginación sin mi presencia y que necesitaba urgente mi apoyo). De hecho, lo tenía escrito en uno de sus cuadernos que encontré

casualmente arriba de su escritorio en el segundo piso de su casa. Ésto, debo confirmar, es absolutamente real. Ocurrió apenas hace un par de
años atrás. Me pareció bastante insólito: por un lado me necesitaba y por otro me negaba.

-Está bien –le respondí – di vuelta mi pluma y con la pequeña goma comencé a borrar a ambas prostitutas.
-No lo haga –me gritó- por favor no lo haga.

-¡ Cállese! – le respondí y , luego lo amenacé – sino continuará botado en la calle.

Cuando terminé de borrarlas, el Principito dibujó el camino hacia su hogar que se encontraba muy cerca a no más de 25 kms. de la casa campestre, y que me ofrecí para llevarlo y no se fuera caminando.
-Es mucho- me dijo- Principito, dibújame mi  citroneta-

-A pesar del escandaloso comportamiento del veterano, que había tenido conmigo a lo largo de todos estos años silenciando mi aporte paso a paso en los años indicados, tuve consideración con él y le dije al Principito:

-Por favor, dibújale su Volswagen Principito.
-El Principito, dibujó su Volswagen.

Lo subimos y cuando estaba arriba me dijo angustiado – manéjelo usted por favor.
-Pero si usted no me deja manejar jamás – le dije refrescándole la memoria.

-Se lo ruego – insistió con cara de idiota.

En realidad se veía muy agotado, lo ayudé a levantar y lo subí de un ala a su auto y lo senté afirmándolo al volante con goma de mascar, para que se acostumbrara

a su condición repugnante de traidor a su patria planetaria; distorsionador de la lengua castellana, delincuente de las letras de la Literatura Universal

armado por el mer culiano como cualquier frankestein en el período más nefasto de la inquisición en pleno siglo XXI. Lo extraño, es que muy pocos se habían dado cuenta que la SS andaba deambulando a través de las letras de la Historia del Arte y, que él, nicajudasiscariote parradou, enviado varias veces al Nobel de Literatura por la SS, y el mismo mer culiano y, más insólito aún, era nada mas y nada menos que el cabecilla de la organización nazi.

Yo y el Principito subimos a nuestra citroneta y, tomé el volante, solté el freno de mano, puse primera y apreté con rabia el acelerador. Cuando ya iba en el cuarto

cambio, capté través del espejo retrovisor y vi botado en el pavimento al veterano infeliz.

Di marcha atrás , lo subí a su volswagen , mientras el Principito le volvió a dibujar el chasis y cuanta cosa se le hubiera quedado en el tintero.

Y nuevamente lo observamos con el Principito por el espejo retrovisor; el viejo nauseabundo no era capaz de ocupar su propia imaginación, sino que abusaba de la

imaginación prestada a escondidas, apropiándoselas para si mismo. Así que volvió a quedarse botado como un charco de mierda en el pavimento del nunca jamás te dije, que fueras un copión viejo inmundo que sólo te mereces unos feroces combos a tu repugnante jeta .



Volví a apretar el acelerador de la citrola y el Principito nuevamente comenzó a indagar algunos detalles del porqué daba a conocer este fenómeno de personaje públicamente en estos días.

-Principito, en varias ocasiones y durante años le pedí al veterano que cantara la verdad de los acontecimientos pero, me daba con la puerta en las narices.
-¿Es cierto eso veterano?
-Ya que tú eres ficticio te voy a responder que sí, que es verdad.
-Al mer culiano también se lo escribí insistentemente desde hace varios años atrás - le confesé al Principito.
-Para qué lo haces si no te pescan.
-Lo hago sólo como una forma de dejar constancia en policía nacional e internacional cuando estas letras puedan dar a LUZ.
-¿Sólo por eso?
-¡Por supuesto!, ¿qué más puedo esperar ?.
Cuando llegamos a  casa del Principito, lo vi realmente decaído, nos recibió  Antoine y me dijo:

 – Súbalo usted misma por favor mientras le preparo un caldo caliente.
El Principito aún continuaba exhausto. Lo subí a duras penas, lo ayudé a desvestirse, lo arropé y luego, cuando me disponía a partir, me agarró la mano y me dijo que

me quedara un rato trabajando con Antoine Saint Exuperie en su biblioteca, mientras se recuperaba, para que volviéramos juntos a la Casa Campestre.

Pasó un tiempo bastante corto, hasta que pudimos retornar a nuestra casa de campo con el Principito, después que supimos que su ingenuidad infantil

continuaba soñando mientras se había quedado dormido; di las instrucciones a Antoine Exuperie que me llamara cuando estuviera en condiciones de regresar conmigo.

Al poco rato, se acercó a mi y me dijo:
-         Listo, ¡ya se recuperó!
-         ¿Tan pronto? – respondí yo admirada.
-         Así es, está muy entusiasmado de crear junto a ti y a tu imaginación durante el tiempo que te quede de existencia aquí en la Tierra.

En cuanto llegamos a la Casa Campestre, salieron todos a recibirnos contentos porque nuestra :”Organización Internacional en Defensa de todo lo Habido y Por Haber”, había sido invitada no se si a Cuba, a Asia o, a la

Unión Europea Americana. La cosa es que teníamos los pasajes de avión en la mano. Nadie sabía la hora, ni en qué avión partiríamos pero, casi todos menos Hugo Krotchcramp que sentía vértigo de viajar en avión,

corrimos a hacer nuestras maletas y nos fuimos de inmediato al aeropuerto.

-Estos pasajes son para un mes más - nos dijo una señorita con cara de chancho - cuando nos acercamos en patota con el boleto en la mano mostrándolo lo más

arriba de nuestras cabezas que pudimos , salvo Gregorio que lo subimos a nuestros hombros.

Sin embargo, Mogwli, Baghérha, el Principito, Gregorio Samsa, Lazarillo y, Fiammetta quien los dirigía, hicieron tanto revoltijo gritando, botando muebles, papeles,

agua, tierra vuelta barro etc. Que el capitán de una de las aeronaves decidió subirnos de inmediato a su nave.

-¿Dónde se dirigen? - nos preguntó como si fuera un taxista particular.
- No lo sé –le respondí- lo único que sé es que recibimos todos estos pasajes que alguien depositó en el buzón de nuestra casa.

- ¿Algún Magíster?

-Bueno, somos de la :”Organización en Defensa de Todo lo Habido y Por Haber”

Nos miró con cara de huevo y luego, se hizo como el muy entendido y, nos dijo:

-Vengan para acá- y nos introdujo en un avión forrado en papel de regalo, entero con engrudo porque se veían algunas partes sueltas y se alcanzaba a ver la harina. En

cuanto despegó, Mogwli nervioso por no haber subido nunca a ninguno de ellos, comenzó a ensayar los gritos de Tarzán. Los pasajeros lo aplaudían a rabiar mientras,

el piloto del avión desequilibrado los hacía callar a grito pelado pero nadie lo alcanzaba a escuchar y, las azafatas estaban arrellanadas en primera fila para aplicar el oído a este energúmeno de niño. Mogwli se agotó y le pasó el

micrófono a Gregorio Samsa que, no necesitó corneta, lo terrible fue que sus pitidos no tenían absolutamente nada que ver con los gritos de Tarzán y, es mas, eran absolutamente descontrolados. Todos nos comenzamos

a desesperar y, otros a enloquecer pues, se le había atascado en su hociquito uno de los orificios del micrófono malacatoso, y ni él podía deshacerse de los ruidos horrorosos que emitía su hocico enchufado al aparato. Una enfermera municipal que iba de pasajera

 sacó de su maletín de primeros auxilios, unos guantes quirúrgicos y, una vaselina y se la esparció por todo el altavoz hasta que Gregorio se pudo despegar y Mogwli ya descansado lo volvió a agarrar, y había comenzado a

aullar de nuevo como Tarzán cuando todos los pasajeros corrimos a quitárselo de sus manos aunque fue demasiado tarde, el avión iba cayendo a suelo terrestre.

Las azafatas nos hicieron colocar rápidamente los paracaídas y nos tiraron en choclón por la puerta del avión con un fuerte tirón. Cerré los ojos para no ver nada, estaba muerta de pánico. Pisamos tierra, y vimos

un territorio como sábana africana. Borges, también abrió los ojos pues, se encontraba durmiendo siesta desde que habíamos despegado del aeropuerto.

Brian Weis estaba dispuesto a ir a reclamar pero, no sabía a cuántos kilómetros nos encontrábamos del despegue.

Mogwli, Bahéraha , Lazarillo y Gregorio Samsa se fueron a jugar a la pelota.
Fiammetta comenzó a lamer mis heridas que me habían dejado las ramas de los árboles.

De repente nos dimos cuenta que el avioneta daba vueltas por nuestras cabezas y nos lanzaba nuestras maletas con algunas provisiones.

Borges estaba indignado dijo que: - Esta organización en: “Defensa de Todo lo Habido y Por Haber”, ha sido engañada por el parecido con uno de los empleados del sanatorio el cual, se batió a duelo con uno de los

enfermos mentales incipientes que hacía morisquetas con sus manos. Todo por demostrar su superioridad en consideración a lo aprendido desde el inicio de su carrera de enfermo esquizofrénico.

-Cálmese Borges, - le dije – disfrute del paisaje y de todos los animales feroces que se encuentran en esta sábana africana.- Suerte que alcanzamos a divisar al cocodrilo que abría en forma alharaca sus tremendas

mandíbulas y arrancamos solo un poco más hacia dentro pues, necesitábamos recuperar nuestras pertenencias.

Al rato, nos dimos cuenta, que no necesitábamos tampoco quedarnos tan cerca pues, el cocodrilo destrozó todo lo que tenía que destrozar : maletas,

alimentos no perecibles, cinturones y algunas joyas de valor.

Nos olvidamos de todo cuando vimos atravesar el paisaje a Teresa Wilms Montt en bicicleta perseguida por un tropel en fila india de monjas que se

arremangaban sus sotanas para que el barro no ensuciara sus vestimentas.

-Esfúmalas Teresa y ven a hacernos compañía - nos hizo un gesto con la mano de “okey”.

En realidad no sé para que la invitamos cuando nos encontrábamos en una situación tan deplorable. Nos empezamos a ingeniar para recibirla como se reciben a las princesas.

Encontramos restos de un avión accidentado y conseguimos una tabla, sus asientos y los tazones que venían pegados a los asientos, más te y sacarina.

Los niños fueron a buscar huevos y en cuanto vi que se aproximaba Teresa, comencé a partirlos. En algunos de ellos aparecieron bebés cocodrilos que los tiré inmediatamente hacia el riachuelo, codornices que

salían volando, un elefantito pequeño que quedó de mascota para Mogwli, cuatro jaibas, dos gomeros, gatos descocados que también se quedaron con nosotros.

Finalmente, no pude hacer huevos revueltos. Sin embargo, se nos ocurrió hacer machas a la parmesana. Lo único que nos faltaban eran las machas y el queso así que volvimos al río a ver si existían en ese sector moluscos y vacas para ordeñar.

Nos devolvimos lo más rápido que pudimos con los hocicos de los cocodrilos a nuestras espaldas y con las manos absolutamente vacías.

Teresa, elegantemente vestida, esperaba sentada con un quitasol, y el retrato entre sus manos de lo que ella más amaba, sus dos hijas. Su bicicleta apoyada en el tronco de una de las acacias que nos daban la sombra.

-Teresa lo siento - le dije - te queríamos dar de almorzar machas a las parmesana.
-¡ Pero cómo! ¡si aquí no existen ni machas, ni quesos! Tengo bastante hambre, me conformaré con lo que tengan.

En una ensaladera de la mitad de un coco Mogwli colocó diversidad de hojas de árboles africanos.

Todos las masticamos pero, no la pudimos digerir.
-¿ Tú nos podrías indicar donde se encuentra la civilización?
-¡Por supuesto mon cherie! – nos dijo algo fastidiada – síganme , tengo que partir a Paris - y partió hecha una bala en su bicicleta por las tierras africanas mientras, nosotros pisábamos su pista corriendo tras de ella

 intentando no dejarla ni a sol ni a sombra pero, pronto no nos quedó otra que seguirla a la distancia hasta perderla de vista.

Después de rompernos la cabeza de cómo salir de los cuernos del toro, pensamos que nuestra única salida era Brian Weis. Le pedimos que se concentrara para ubicar a Hugo Krotchcramp y lo hipnotizara para que nos

llevara de vuelta a nuestra casa campestre. Brian Weis se colocó junto a un árbol entre los leones y se concentró para hipnotizar a Hugo Krotchcramp a la distancia por telepatía. ¡Lo logró! ¡llegamos a casa!

Los leones no le hicieron nada a Brian salvo comerse una “s” de su apellido y trasladarse el más regalón de todos agarrado a su pie izquierdo. El zoologico vino después de algunas horas a buscarlo cuando ya había destrozado parte del jardín y algunos muebles de la casa. Estábamos tan contentos y hambrientos que ni siquiera nos importó. Nos comimos todo lo que encontramos en la

 despensa crudo : carne, papas, arroz, fideos con los respectivos retorcijones de guata posteriores. Atinamos a las yerbas medicinales pero, igual la evacuación de zurullos fueron apoteósicos.

Madden nos perseguía, pensaba que la letra faltante de Brian Weis, era un equívoco de nuestra extravagancia y , estaba dispuesto a arrestarnos si no le dábamos una explicación más asertiva del significado por la cual se

 componía y formaba la frase completa o sea : Brian Weis devorada su última letra por los leones en la sábana africana. Nos esperó a mí y a Borges en el

laberinto del tiempo menos mal, que, llegamos antes que él a una banca en la plazoleta de las 1001 noches y, nos fuimos prácticamente de inmediato para no


 encontrarnos cara a cara con Madden que sabíamos, que estaba dispuesto a todo.

Me encontraba aterrada cuando Mogwli me despertó con un jarrón de agua helada.

Al canasto de la basura
De un zuácate te lancé
Con un lápiz en la frente

Y una goma por los pies.

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