domingo, 30 de marzo de 2014

SECCIÓN DIFERENCIAS , COMPARACIONES, INCONGRUENCIAS

SECCIÓN DIFERENCIAS , COMPARACIONES, INCONGRUENCIAS

Existen entre los diferentes atributos sociales y sus deficiencias, que incluso el mismísimo Gregorio Samsa se encuentra involucrado.

Parto explicando, como la señora Pesimenta dijo esto pero después hizo lo otro, y así quedan todos colgados de la ampolleta con los ojos desorbitados.

Aquí sucede algo notable:

¿Recuerdan ustedes cuando Heidi vivía con su abuelito en las Altas Montañas de los Alpes, y jugaba todo el día con Pedro, llevando a las cabras al monte, y

regaloneando a los bebés y, a los pollitos de las gallinas que cacareaban en el establo mientras, los cerditos tomaban su leche al pie de la vaca y, la leona se paseaba

con los cachirulos puestos, para salir de compras al supermercado?

Aquí vemos entonces, la diferencia que existe con Pinky y Cerebro, que sólo quieren ¡conquistar el mundo!

 Y Chaplin que les muestra la maquinaria completa, donde gira la manivela completa del reloj en los momentos que hace TIC TAC – TIC TAC.

Enseguida vemos en la Naranja Mecánica, al delincuente más temido en la historia de la humanidad, sentado en una silla para que le practiquen un nuevo experimento

creado por los científicos, que consiste en transformar su psiquis, de bandido recalcitrante, en delincuente común y corriente, corrupto hasta que las velas NO

ardan; hasta convertirlo en un hombre relativamente sano; solo con algunas sintomatologías paranoides, pero

más normal que sus características delictuales torcidas, que se habían implementado a través de su aparato digestivo circulatorio; como un injerto que operaba en

forma constante, contra su voluntad sacándole los choros del canasto.

Bueno y aquí, comparando esta escena con Chaplín en “Tiempos Modernos”, observamos que se encuentra

sentado en una sala junto a una mujer de alcurnia empresarial; y es en este lugar donde podemos darnos fácil cuenta, de la comparación entre los gorgoritos que

suenan en su estómago, y lo provoca una serie de trastornos auditivos, por lo sonoro de sus estridentes burbujas.

En estas precisas circunstancias, se le acerca el capitán y le dice:

-         Bueno, eres hombre ¡LIBRE!
-          
-         Entonces, nosotros l@s telespectador@s nos quedamos sorprendidos ante la respuesta
-          
-         inesperada con la que le responde el modesto prisionero; en este caso Chaplín.
-          
-         ¿No puedo quedarme aquí ENCERRADO en la CÁRCEL un poco más de TIEMPO?
-         ¡SOY TAN FELIZ AQUÍ!
-          
-         ¡No! ¡NO puedes! – responde el empresario – aquí te envío con una carta de recomendación, y aquí
-          
-         advertimos la presencia de Caperucita Roja, que llega dateada por el Lobo Feroz, a la casa de la abuelita mientras, el Jefe de Max y de la 99 hace
-          
-          ruido con la boca para demostrar a los generales, que están investigando el conflicto armado de “Nube Roja” para descubrir la estrategia exacta,

-         que conviene para devastar todo el paisaje cordillerano de amplias extensiones territoriales,


-         entonces coloca su mano tapando sus labios, y sólo hace ruidos con la boca para explicar, que son
-          
-          
-          indios alacalufes de Arizona y, NO los habitantes que residen en la India, y sus mujeres ONAS
-          
-         vestidas con tules y puntito negro en la frente, y tez mate; sino más bien indios Pieles Rojas.
-          
Esto me viene a la memoria, que con Marce montamos un escenario en “Náufragos al Fin del Sur” mi novela

publicada hace poco tiempo atrás, y en esta escena montamos la “Metamorfosis” y para refrescar la

memoria de qué era lo que teníamos que decir en el momento oportuno, así que con nuestra flojera, en vez

de llevar torpedos escritos en nuestros brazos y piernas, o bajo el pliegue de un delantal,  llevamos el libro en la mano.

Cuando la concurrencia aplaudía a rabiar, apareció Virginia gritando e interrumpiendo nuestro acto.

-         Ese libro es mío (refiriéndose a la “Metamorfosis”; estas dos (indicándonos con el dedo a mi y a la Marce) me lo sacaron del cajoncito de mi velador,
-          
-          
-          sin mi permiso y, después como si eso fuera poco, comenzó a contar en detalle cuántas cosas le habíamos sustraído para venderlas en la feria.
-          

ACTO SORPRESIVO E INAUDITO

Me encontraba en los jardines de mi cuento “Paseo Campestre” con mi amigo Krotchcramp, cuando en esos momentos vimos las figuras de los nazis aparecerse por el fondo del jardín y les salí al paso:

-         ¿Qué hacen ustedes aquí? – les pregunté muy molesta.
-          
-         Buscamos al veterano – me respondió haciendo sonar muy fuerte sus talones, al más puro estilo nazi.

-         ¿Para qué lo quieren?

-          
-         Para interrogarlo – me respondió con un lenguaje muy duro – órdenes del führer.
-          
Ustedes son soldados del año 1945, así que exijo media vuelta, hace ratito que terminó la Segunda Guerra Mundial. Regresen por donde vinieron a su siglo pues, se

equivocaron de época – le grité furiosa al capitán.

-Disculpe señorita no lo haremos nunca más – respondió sumiso al darse cuenta que se encontraba en otro

tiempo y en otro espacio.

En vez de entregarse a las nuevas autoridades,  habían escapado a nuestro “Paseo Campestre”.

-Están disculpados (les dije con tal que se fueran) pero, partan de una vez por todas- insistí con lipiria en la punta de mi lengua.

- Sí, pero sólo cuando lo encontremos…
Nosotros obedecemos a nuestra plana mayor. Heil Hitler y, se cuadró.

-¡Qué vienen a nombrar el nombre más odioso de la historia de la humanidad desgraciados! – y fui a buscar corriendo la metralleta de juguete de uno de los hijos de

Krotchcramp que, lo había dejado botado en un paseo anterior.

Para asustarlos, emití toda clase de ruidos violentos hasta que desaparecieron. Menos mal que no estaban al tanto de las novedades de este siglo y, eso que no

alcancé a tirar una de las granadas más feroces del mundo del juguete infantil guardada dentro de uno de mis bolsillos.

- ¿Porqué les disparaste tan violentamente? - preguntó Brian Weis que venía acercándose.

- Porque hasta la GESTAPO está infiltrada en el arte de la literatura. Fíjate no más si les cabe el casco redondo en sus cabezas cuadradas.

Todavía estoy irritada ¿ cómo lograron rendir viaje hasta nuestra reunión?  ¡me parece el colmo!

ENIGMAS INAUDITOS Y APREMIANTES

No me habían quedado claro los enigmas de mis investigaciones, y continué viaje al cuarto cuento del

mismo set que estoy narrando en esta página, donde uní cabos sueltos para descubrir la atrocidad que voy a

relatar al final de este último recorrido por las lágrimas de las hojas que caen de mi calendario lingüístico.

Esto sucedió recién esta madrugada, cuando me di cuenta que habían desaparecido de mi propia casa, los

manuscritos de este set de cuentos, y aquí relato los porqués de este espeluznante y misterioso desaparecimiento:

Madden nos perseguía, pensaba que la letra faltante de Brian Weis, era un equívoco de nuestra extravagancia y , estaba dispuesto a arrestarnos si no le dábamos una

explicación más asertiva del significado por la cual se componía y formaba la frase completa o sea :

A qué se debía que pronunciara Brian Weis devorando la última letra de su apellido.

La respuesta era muy simple:

La última letra de su apellido fue devorada por los leones en la sábana africana, cuando fui a buscar

refuerzos para destapar este incidente tenebroso de atropello a la dignidad de mi propio prestigio, que tenía

a su haber un delito impune de gran envergadura, que todo el mundo pensaba que era un CASO completamente PERDIDO.

Brian, nos esperó a mí y a Borges en el laberinto del tiempo para que corrigiéramos este error, menos mal que llegamos antes que él, a una banca en la plazoleta

 de las 1001 noches y, nos fuimos prácticamente de inmediato para no encontrarnos cara a cara con Madden

que sabíamos, que estaba dispuesto a todo, a destruir cualquier evidencia que lo delatara y lo pusiera al descubierto, costara lo que costara.

Me encontraba aterrada cuando Mogwli me despertó con un jarrón de agua helada.

Descubrí que la realidad coincidía, pues mis manuscritos habían sido efectivamente saqueados del baúl de mis

recuerdos, en mi propia casa por la Gestapo chilena, infiltrada en el Arte de la Literatura Universal; urgidos por armar plagistas Frankesteins.


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