viernes, 1 de noviembre de 2013

Con tu Rayo de Luz atravesé de Tierra a Tierra

Dibujo las delicias de tus sueños que acaricio estampadas en el croquis de tu mirada; en el reflejo de mi espejo, tus ojos más bonitos que los mismos rayos de sol, de esos que se inundan en el parque de tus bosques, y mis flores fusionadas en un solo color: blanco, azul, rojo, violeta y amarillo ¡jamás contempladas! 

Con tu Rayo de Luz atravesé de Tierra a Tierra, después que entraste por las venas de mis ventanas en medio de la Primavera en Flor con esa curiosidad de averiguar la incógnita de saber: ¿¡en qué íbamos!?

Me presenté en la explanada donde ese preciso día, me senté frente a frente con mis apetitosas ansias, para absorber y sentir tu inquietud y la mía; encontrarme con la sabrosa sorpresa de conocernos cara a cara, más allá del resplandor de mi insaciable pluma; donde desde la respiración recíproca, nació la intensa mirada de ese anhelo infinito de amar y ser amada; con tu aroma a hierba fresca, a fragancia de esperanza bordados de pétalos de azucenas, en la travesía de tus misterios y tus deseos incomprendidos en el más reservado secreto de tu habitación.

Así te conocí con tu aroma a fragancia de elixir de rosas, que emanaban resbalando dulces infiltrándose en mi piel como rebelde fiera salvaje; en el paladar de tus besos enredados en la perplejidad de mi boca siempre silenciosa, recibiendo esas caricias saboreadas a canela, a licor de ámbar, a pócima de encantamiento en su desprevenida e insólita magia.

Besando tus incautos y traviesos besos, en medio de la tempestad, con todo mi ser en el placer de nuestros apetitos insaciables, donde anida este refugio, entre los riachuelos de la picardía y el humor más insólito de nuestros instintos; en los espacios de tu libertad y mi libertad, que se sella entre los cascabeleos de los gorjeos de los pájaros indómitos en nuestras respectivas risas, y en la alegría de SER Amor Puro e Inaudito.

En este nuevo despertar, la vida se nos presenta con Traje de Fiesta en la madrugada donde los colibrís, las torcazas, los pelequenes, los tiuques, los picaflores revolotean y encienden sus colores de Arco Iris en el Cielo; en la noche donde titilan azules los astros a lo lejos y alguien canta, a lo lejos, en la profundidad del Cosmos de Tus Ojos inmersos entre los míos hoy y mañana, por Siempre hasta la Eternidad.

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