miércoles, 20 de noviembre de 2013

Adán NO Tenía Ni Arte Ni Parte Mientras Eva Era Mal Aconsejada.(Escrito en el año 1982 más o menos)

Adán NO Tenía Ni Arte Ni Parte Mientras Eva Era Mal Aconsejada.
“La mujer que me diste por compañera, me dio del fruto  comí” (Génesis) (Escrito el año 1982 más o menos).

La manzana que mordió Adán, infectó su estómago en sus períodos de gestación, por ser muy reciente el Principio de la Creación.
Y así fue, como Adán acusó a Eva ante Yavé y éste los expulsó a ambos del Paraíso: ¡Fuera!

Mientras Eva preparaba las maletas, Adán caminaba furioso de un lado para otro, en el escenario del Edén, culpándola de la desgracia. Eva le daba la razón, con tal de mantenerlo para siempre a su lado. Estaba contenta de que los expulsaran del Paraíso, sabía que tras las murallas (similares al muro de Berlín) encontraría otros seres de su misma especie, al contrario Adán, que se desarrollaba con el paso del tiempo, en un ser cada vez más poco grácil.

Yavé, mandó a los Arcángeles que se los llevaran en helicóptero a las afueras del Territorio Paradisíaco, y desde allí, los lanzaran en paracaídas sin embargo, el helicóptero o nave espacial también descendió junto con ellos en forma accidental, en picada a la jungla pues, funcionaba a control remoto y el primo hermano más pequeño de Adán, sostuvo el control de juguete, durante todo el trayecto.

Adán fermentó de una costilla perforada  una gallina, lo que provocó anemias permanentes por el escape de agua de ligur, a través de su espina dorsal y bebidas sin aditivos a través de su cordón umbilical.

Simultáneamente, por ese tiempo, corrió la voz del parto  normal de una hembra de la clasificación lemúrida que, curada de espanto, tuvo a su hija lampiña: Eva la cual ya al nacer tuvo la estatura y curvatura de una mujer  en edad de procrear.

Cuando Adán y Eva, cruzaron las fronteras del Paraíso, Eva fue inmediatamente asediada por los reporteros, mientras Adán solitario, permanecía arrodillado frente al portón de la Eternidad, pidiendo clemencia.

Boccaccio , que se hallaba disfrazado de reportero, suspiró muy cerca de Eva pues, ella era exorbitantemente hermosa. En tanto la curvilínea Fiammetta, también de belleza inaudita y extraordinaria, la abrazó y besó cual si Eva fuera amiga de antaño, como si se hubieran conocido vida tras vida.

Eva se sonrojó, sin poder desprenderse de la mirada escrutadora de Fiammetta, quien  se limitó  a hacerle la siguiente pregunta:
-¿Te gusta el tecito de pan con chunchules y hojitas de azafrán?
- ¡No! respondió – Eva huraña - ¡apártate!
-Ya te gustará – susurró Fiammetta convencida. Me imagino lo rica que encontrarás la sopita con galletitas de chocolate con maní.

Al día siguiente de llegar al lugar de destino, Adán se esforzó por cortar una cantidad suficiente del bosque, para armar su cabaña. Eva estaba encinta desde el último retozo que tuvo con Adán en el Paraíso, y necesitaba resguardarse  de la humedad del invierno que se aproximaba. En pocos días, germinaron Caín y Abel, un par de gemelos cuasi chimpancés, que sólo se diferenciaban por su forma de hablar: Caín modulaba perfecto latín, y Abel, sólo el acento gutural de su especie ghu ghu glugh.

No más de tres a cuatro semanas, logró Caín, desarrollar su tamaño, carácter y personalidad propia de su especie en forma permanente per in secula seculorum, hasta que su barba espesa y abundante, lo encorvó, reduciéndolo al tamaño de una almeja; en cambio Abel, demoró meses en crecer y su belleza corporal, alcanzó límites insospechados de tal esplendor, que cuando la peste cristal asoló el paraje en el cual él, junto a su hermano vivían, todos los seres vivientes que le conocían, lamentaron que las perforaciones no hubieran destrozado su hermosa figura.

Adán, prolijo y siempre abnegado en establecer lo más pronto posible su hogar,  trabajó día y noche, colocando enchufes por todas las habitaciones de la cueva, que en ese tiempo se asemejaba bastante a la prehistoria de nuestros  antepasados homo sapiens de los antiguos tiempos en que los territorios aún no eran devastados por las inclemencias del tiempo ni del espacio.

Eva, traspasando el umbral de la cueva del fondo le dijo:
-¿Para qué queremos enchufes, si aún no se ha descubierto la electricidad?

Adán entonces, recapacitando, los tapó con engrudo mezclado con sal, pimienta y huevo frito; luego, con frenesí y cascarrabias por la frustración que le provocaba el hecho que no iba a poder colocar tapones, por si las moscas se producía en el sector selvático algún corte de luz biónica, que se estilaba usar comúnmente por esa época, comenzó a dar de patadas con tal fuerza a las paredes del recinto prehistórico, que dejaron esguinces en sus meñiques, y chorrearon las habitaciones de piedra mármol, con mermelada de frambuesa a través de los orificios de múltiples colores del arco iris, que se desprendieron de sus diminutas tuercas descubiertas en las estepas oxidadas de las soledades plutonianas.

Tan exitosa fue el sabor de ésta, que Eva ofreció servirle sándwich al que les agregó lechuga, apio, cebolla, ají y cilantro que guardaba en la despensa cavernícola, a las doce tribus de Jerusalén, que se lanzaban en vuelos nocturnos, por las lianas que colgaban de los frondosos árboles tropicales (cuando todavía la Tierra respiraba con todo su pulmón) y que alcanzaban a tocar el Firmamento; a degustar incrustándoselos atropelladoramente en sus respectivas bocas.

A Adán se le hicieron los días noches y las noches días, cada vez más insoportables, al revés que a Eva, quien todo disfrutaba, hasta sus solitarias salidas al lago, donde se bañaba con su bikini, ignorando  que el astuto señor Purcell (nombre camuflado por el periodista Bocaccio en persona) estaría observando con sus catalejos, y que Fiammetta estaría también al acecho.

Sin embargo Eva, estaba preparada y amenazaba a Fiammetta, cada vez que ésta quería entrevistarla abalanzándose con su micrófono, excesivamente cerca de su cuerpo en horas de reposo, y nunca permitió siquiera que la peinara, intuyendo la obsesión de Fiammetta de hacerla entrevista contra viento y marea.

Fiammetta ideó entonces, toda clase de triquiñuelas y piruetas de saltimbanqui, para atrapar a Eva desprevenida. Una de éstas, consistió en introducir en el líquido a tomar de Eva, yerbas somníferas distractoras, que le dieron estupendos resultados.

Un día, en ocasión a que Eva, después de tomar su leche frutillas con chirimoya, la cual, Fiammetta  estrujaba con sus manos, apretando y desapretando la deliciosa ensalada de frutas (pues, en ese tiempo no existía máquina licuadora ni menos juguera), se tendió a dormir sobre las hojas de un promontorio cercano al lago Tikipetrolaja, hasta que se quedó profundamente dormida, cayéndose al suelo, la llave inglesa que guardaba entre sus manos, para defenderse en caso de ser asaltada.

Mientras, el periodista Purcell, la observaba desde su cueva de Picandrópulos de estalacita, arriba en la cima de la montaña; una suave caricia en su rostro la adormeció más aún, y la hizo caer en un sueño en forma paulatina, pero el soplo del viento le abrió los ojos y, con sorpresa encontró frente a frente la mirada de Fiammetta sonreir, y enseguida preguntar con micrófono en mano: ¿Te gustó el tecito con chunchules y hojitas de laurek  que te di con este embudo de tres cuarto ( y le mostró el embudo que tenía guardado detrás de su espalda) sin esperar respuesta, volvió a colocar el embudo en forma estratégica una y otra vez  en su boca, y jugó echándole todo el té que quiso, a sabiendas que Eva buscaba infructuosamente a tientas, la llave inglesa (ahora traga y traga)  mientras, con su otra mano cogió la chuica y comenzó a vaciarla por el pequeño orificio del embudo.

-¿Ves que es exquisito este líquido acuoso desteñido cuando se bebe, y te encuentras adormecida por el tiempo?

Fiammetta sentía como Eva e defendía entre sueño y sueño, como si esto solo fuera una telaraña de compleja pesadilla luego, Fiammetta retrocedió cuando Eva se convenció y dijo:
-¡Delicioso! – y gozó del elixir que Fiammetta le ofrecía a tomarse lo que quedaba en el fondo del botellón, y Fiammetta se sintió satisfecha de como Eva había aprendido tan rápido, los placeres de la vida.

Cuando ya habían dado el bajo al líquido acuoso y de bastante mal gusto, el periodista Purcell, se acercó corriendo con el micrófono y la grabadora de rocatumba, escondida entre las solapas de la chaqueta de uno de sus bolsillos de pluma de avestruz, echando bruscamente a un lado a Fiammetta, abrazó y besó tímidamente a Eva para luego preguntarle:
-¿Cómo es el Paraíso doña Eva? ¿podría usted darme una descripción concienzuda y detallada?

Eva enmudeció y reflexionó:
¿Cómo sabe este señor, de mi existencia en el Paraíso?

Luego Purcell sin esperar respuesta, para evitar la competencia periodística, amarró a Fiammetta a su espalda, dio media vuelta y regresó a la montaña; allí la ató a un árbol, y con sus catalejos, observó a Eva huir despavorida hacia la cabaña de Adán.

Después de un tiempo, Adán se aclimató a su casa, y la llenó de inútiles artefactos electrodomésticos, y muebles plegables pero inservibles electrónicos pues, estos no funcionaban sin el invento eléctrico.

También tuvo ciertas manías por las palomas mensajeras (que ocupaba como se ocupan los celulares en la actualidad) que escaparon del Paraíso, con la ayuda del mismo Adán, quien hizo excavaciones profundas en el túnel de escape; se paseaban a vista y paciencia de Eva; Adán distraía a Eva con sus juguetes de papel y cartón piedra, sintiendo Eva la necesidad de salir de paseo, dado el sopor que esto le provocaba, hasta que rendida por el sueño en medio de la jungla, caía al suelo quedándose profundamente dormida.

Así la encontró un día Fiammetta, entonces, tomó una carreta y desvalijó por completo la cabaña de Adán, llevándose hasta los tenedores y todos los cachivaches desvencijados de sus muebles, dejando sólo un teléfono que ocupaban para comunicarse con el Más Alla o el Más Acá.

Adán cuando vio la cabaña vacía, lo primero que se le ocurrió, fue hacer fuego (he aquí que Adán fue el primer hombre que descubrió el fuego. Los australopitecos, solo sirvieron de efecto propagandístico a las innumerables revistas del jet set mundial). Por ello, Adán fue el precursor de las primeras señales de humo y así lo hizo para la madre de Eva transmitiéndole:
-Eva enloquecer. Traer ambulancia troglodita. Colocar camisa de fuerza ipso facto.
-Tú loco – respondió la suegra telepáticamente – corromper menores (a pesar que Eva era bastante mayor que él, aunque nació mucho tiempo después)- enviar kukos a tu domicilio. Dame dirección.

Adán no insistió, y se resignó a perderla y huyó hacia los bosques solitarios por el lapso de algunas semanas prudentes. Cuando regresó, Caín y Abel se asomaron a la ventana y coreando con su voz gutural y el otro con su voz de barítono, repetían al unísono:

-Maestro chasquilla, maestro chasquilla…y otras cosas más que aquí no puedo repetir.
Adán entonces. Agarró una escoba y los persiguió hasta que se perdieron en la lejanía la espesura del bosque fantasmagórico.

Caín y Abel volvieron instintivamente a la selva y se mesclaron con el resto de los animales salvajes, amamantándose de una vieja zorra del Mar Egeo, que los cobijó debajo de sus alas de leopardo, y los protegió durante un largo tiempo puesto que Eva, los olvidó casi por completo.

Durante un tiempo, Fiammetta y Eva, vivieron bien, pues no les faltaba para comer con el producto de las ventas de los muebles de la cueva paleolítica antes del pleistoceno y de la glaciación global terrestre; hasta que ya no les quedaba qué más vender, pues sólo conservaban un par de hamacas, de las que sobresalían los resortes. Fiammetta sin titubear, se ofreció de camarera puertas afuera, en las distintas chozas del barrio aristocrático, que por aquel entonces, no disponían de alcantarillado, sino solo de pozo negro que se instalaba a una cierta distancia de la mediagua de su choza.

Coincidió esa fecha, con que Eva siempre ponía dificultades para cuando Fiammetta comenzaba a moler fruta sin usar la trituradora a parafina, con la que habían hecho trueque con los vecinos del mal del bosque y, a abusar obligándola a comer de su demoledor consumo alimenticio, rechazando y advirtiéndole con pelos y señales  que lo iba a tirar todo a la basura. Llegó el día que Fiammetta se aburrió de la monotonía de esta acción, y echó a Eva de la casa con una pistola de H2O, obligándola a caminar por las Avenidas Centrales de la Jungla.

Cuando Eva se volvió a encontrar con Adán en medio del bosque, Adán prometió cuidarla si Eva accedía a quedarse junto a él. Pasó un tiempo de siete años, y la mitad de siete años más, desde que Eva procreó siete hijos, y cobró pensión alimenticia y más tarde, pensión de viudez, aún cuando, Adán sobrevivía, sin embargo ella, se encargó de invisibilizarlo.

Coincidió el regreso de Caín y Abel, con las primeras lluvias de otoño, cuando las hojas pendían apenas con un hilo de plata atada entre los extremos de sus recovecos más insólitos. Se aproximaron corriendo en cuatro patas como se habían acostumbrado con mamá loba,  se acercaron aullando como lo solían hacer desde siempre for ever and ever, y entraron disimuladamente a la cabaña. Eva lo notó, y los encerró en el gallinero junto con las vacas; sin que Eva sospechara que fueran sus hijos, los engordó y los envió a África embalados en una caja de cristal, para que descubrieran América.


1 comentario:

  1. PD: Cuento corregido en la madrugada del 20 de Noviembre del 2013, a la LUZ de los nuevos acontecimientos que se respiran en el aire Planetario y de nuestro propio entorno social y, de mi crecimiento y discernimiento personal.
    Hacía mucho tiempo que tenía este cuento pendiente para corregir, pero no sabía cómo hacerlo, así que pedí a Jesús que me señalara el camino para su corrección y ¡así lo hizo! cuando desperté esta madrugada, fui a buscar a la bodega este cuento y lo corregí para que pudiera ser leído, de manera más profunda por este complejo y difícil escenario de la Tierra que Dios nos regaló a hombres y mujeres para que fuéramos felices y nos amáramos en forma recíproca.
    Gracias Jesús, por este regalo que me diste para mostrar al mundo Tu Presencia y tu Amor por tod@s nosotr@s y, pido perdón por cualquier confusión que se halla podido crear ante este cuento donde participaste y se pudo dar a la LUZ de tu MIRADA INFINITA.
    Te pido por todas las personas que existen en este Planeta, para que se descubran a si mismos, y te amen por sobre todas las cosas que existen en este mundo.
    Amén.

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