martes, 3 de julio de 2012

No me Mueve Mi Dios Para Quererte

No me mueve, mi Dios , para quererte
el cielo que me tienes prometido,
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte.

Tu me mueves Señor; muèveme al verte
clavado en una cruz y escarnecido;
muèveme Señor, tu costado prosternado
tus clavos clavados con tanta ira.

Muèveme ver tu cuerpo tan herido;
muèveme tus afrentas y tu muerte.
Muèveme Señor, muèveme al verte
con tu corona llena de sangre y sus espinas.

Tu me mueves Señor, con tanta holgura,
que aunque no hubiera cielo, yo te amara,
y aunque no hubiera infierno, te temiera.

Muèveme, al fin, tu amor y en tal manera,
que aunque, el corazòn latiera como late,
faltarìa tu aliento, para amarte
todo lo que abarca cielo , mar y tierra.

Creeme que al verte, veo todo lo que sea,
pues aunque lo que espero no esperara,
lo mismo que te quiero te quisiera.

No me tienes que dar porque te quiera;
lo que existe entre Tù, y mi amor de veras.
Duele tus pies, duele pisar las llagas de tu costado
aunque amo todo lo tuyo; y lloro porque llorar plugiera
cuanto mis ojos derraman, làgrimas vivas quiera

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