miércoles, 16 de mayo de 2012

Si tus ojos se iluminan y tu mirada se aclara es porque tú te apoximas al espejo de tu alma. Es porque tu sonrisa se arrima a tu más íntimo deseo y, a ese beso que nunca nadie te dio a tus ojos en el…

Si tus ojos se iluminan
y tu mirada se aclara
es porque tú te apoximas
al espejo de tu alma.
Es porque tu sonrisa se arrima
a tu más íntimo deseo y, a ese beso
que nunca nadie te dio
a tus ojos en el sublime
Universo de Dios.


Niños mapuche durmiendo fuera de la Catedral de Concepción
 
LA LEY DEL EMBUDO II: A TEMUCUICUI
X Olaya Mac-Clure Hortal

Soy Rayen Quepul Cayul, tengo cinco años;
un señor uniformado de verde entra a mi pieza
apunta con su metralleta
tengo mucho pero mucho miedo estoy tiritando de susto
no alcanza a salir mi voz para avisar a mi mamá
me encuentro en una pesadilla; ¡ se mojan mis pantalones !
¡dispara! entran muchas balas a mi cuerpo
grito, lloro a moco tendido
miro a mi hermanita entre hipo e hipo:
Hentelen Quepul Cayul; vuelve a disparar a propósito
¡sí! porque le apunta directo a su cuerpecito
de apenas dos años
llora y llora con mucho mucho dolor
y sangra sangra sangra tal cual como sangro yo
sintiendo como cada una de esas balas era el odio horroroso
con las que el hombre uniformado disparó
envuelto en su rabia enceguecida.

Soy Mañil Huenchullan Curinao
tengo una semana de vida
veo venir hacia el lugar donde duermo
un frasco redondo lleno lleno de humo
nunca había visto algo tan horrible
mis ojos comienzan a lagrimear
mi garganta a cosquillear
después no recuerdo nada pero nada más
solo alcancé a escuchar gritos gritos y ruidos;
ni siquiera pude llorar, cai inconsciente
cerré mis ojitos de recién nacida
y entregué mi último suspiro a la vida
al pueblo de mis tatarabuelos.

"Náufragos al Fin del Sur"


"Náufragos al Fin del Sur"  (novela)
Los Náufragos al Fin del Sur hacen las de Quico y Caco. Hacen y deshacen el más mínimo y complejo problema insoluble.
Son capaces de transformar una piedra en roca y una roca en la montaña más alta de Sudamérica.
Son diestros en convertir sus trampas en el más delicioso menú de un restaurante de lujo.
¿Quién no se comería un manjar de dioses a precio de oro preparado por la manito de monja de los Náufragos al Fin del Sur?
¡Oh! tienen hambre los náufragos ¡peligro! ¿qué harán?
Náufragos prófugos en su exilio socio económico jocosamente patéticos y alucinantes.